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Columnista

Mascarriel

Publicado

en

Mario Ibarra

*Refutación semántica y moral de la “nueva normalidad”.
*López-Gatell pone a Tabasco como ejemplo…

“En el principio fue el verbo”.
La palabra es la esencia de lo humano.
Por la palabra somos, en las palabras existimos, con la palabra nos alumbramos.
“El verbo, cuando no da vida, mata”, ha dicho para siempre el poeta Vicente Huidobro.
Nombrar las cosas o los hechos es apropiarse de ellos, dotarles de realidad humana.
De ahí el cuidado extremo con que debemos nombrar hechos, cosas, realidades.
Si no lo hacemos con pulcritud, con respeto y sinceridad, esas realidades, esas cosas, esos hechos, se nos escapan…y entonces nos extraviamos, nos perdemos.
“Siempre hay que tener una representación imaginaria de la realidad: es necesario para entenderla, y sobre todo para poder comunicarla”, advierte con acierto Fernando Escalante Gonzalvo.
Y esa representación mental está hecha de palabras.
Y la comunicamos con palabras.
Entonces, si nos equivocamos -o hacemos trampa- al elegir las palabras con que vamos a comunicar esa representación de la realidad, estaremos falseando esa realidad o engañando deliberadamente a los otros.
Bajo estos principios, desde un primer momento hemos rechazado el terminajo “nueva normalidad…”

LA “NORMALIDAD…”
En 2019 se perpetraron 35 mil 225 homicidios dolosos, ¿es eso normal?
En 5 meses habrán muerto 45 mil mexicanos a causa del covid-19.
¿Eso es normal?
Estamos frente a la mayor tragedia de mortandad en 100 años, y el país en su conjunto no manifiesta la menor señal de duelo (como en los temblores del 85 y del 2017) o de alarma o de angustia.
¿Eso es normal?
Salvo en los 45 mil hogares que de manera invisible y silenciosa lloran a sus muertos, los demás recibimos la cifra diaria de fallecidos a causa de covid como quien recibe el pronóstico del tiempo.
¿Eso es normal?
¡Por supuesto que no!
Entonces…

LO EXCEPCIONAL…
¿Qué se quiere decir con eso de “nueva normalidad”?
Vayamos al diccionario RAE:
Norma: 1 Regla, criterio o manera para hacer una cosa o comportarse de una forma determinada. 2 Precepto que debe cumplirse por estar establecido. 3 Modo habitual de proceder…
Normal: 1 Que no se sale de lo habitual. 2 Que no presenta ninguna alteración que pueda ser perjudicial. 3 Que resulta lógico o comprensible…
Normalidad: 1 Condición de normal. 2 Con toda normalidad: sin salirse de lo habitual…
45 mil muertos (y contando) ¿no se salen de lo habitual? ¿Es algo que resulta lógico y comprensible?
Treinta millones de mexicanos en pobreza extrema ¿no presentan ninguna alteración perjudicial?
Se quiere que asumamos como “normal” lo que a todas luces resulta inaudito, inaceptable y catastrófico.
Se intenta cambiar arteramente el significado de las palabras.
No podemos aceptar como “normal” una realidad excepcional que nos golpea, nos expone y nos amenaza de muerte y/o de miseria.
No señores.
Ninguna “nueva normalidad”.
Restaurantes vacíos, estadios desiertos, 12 millones de personas sin empleo, 7 millones de empleados que no acuden a sus trabajos pues sus empresas siguen cerradas, caída de 10 puntos del PIB al cierre del año, escuelas, colegios y universidades evacuados, millones de niños encerrados en casa, calles escuetas, parques desolados, 10% en ocupación de hoteles y un larguísimo etcétera no pueden ser aceptados como una “nueva normalidad”.
No. De ninguna manera.
En tanto sea menester salir con cubrebocas, mientras no podamos abrazar al amigo, a la hermana, al abuelo, si compartir la mesa en nuestro restaurant predilecto implica un riesgo de contagio fatal, estaremos en una situación excepcional, situada en las antípodas de la normalidad…

LA CONTINGENCIA…
El gran peligro reside precisamente en aceptar como “normal” lo que a todas luces resulta inusitado, insoportable, nefando, atroz.
No. Ninguna “nueva normalidad”.
Permanentemente, sin tregua, sin vacilaciones, sin descanso, tenemos que estar conscientes de que atravesamos un interregno extraordinario que altera para mal nuestras vidas, la convivencia, la existencia misma.
Y debemos actuar a cada instante en consecuencia, como elemental condición para vencer la calamidad.
Llamar “nueva normalidad” a la desgracia que nos devasta es declararnos impotentes, darnos por derrotados.
Al contrario, cada día debe ser de lucha sistemática, inteligente, irrevocable, hasta que reconquistemos la normalidad verdadera, cierta, genuina, insobornable.
Así la contingencia dure 6 meses, un año o más, seguirá siendo eso: un percance horrible, una eventualidad desgraciada, un hecho trágico y una realidad excepcional.
Pero nunca, jamás lo aceptaremos como “la nueva normalidad…”

LA CELEBRACIÓN…
Otrosí: luego lo que debe ser la norma nos parece excepcional.
De pronto, partidos, comentocracia, la academia, los medios, la ciudadanía, el gobierno et caetera, coinciden, en medio de hurras, dianas, vuelo de campanas y tronar de cohetes, en celebrar como “ejemplar” la designación de los nuevos concejeros del INE.
Si todo mundo tiene ganas de festejar que diputados, senadores y partidos cumplan eficazmente la labor por la cual les pagamos -y más que bien, por cierto-, okey, no hay problema; pero, a ver, un poco de ecuanimidad nos viene bien.
Se supone que partidos y legisladores están ahí, en el Congreso, para hacer lo que mejor le convenga al país.
Se ofrecieron para ello, se dijeron capaces, nos convencieron, y mediante el voto los contratamos, les dimos la chamba que nos pedían, pues.
Ponerse de acuerdo para nombrar a los cuatro mejores de los 20 aspirantes a llenar las vacantes del INE ¿es una proeza?
Realizar con disposición y prestancia las labores por las que tan generosamente se les retribuye ¿merece los ditirambos de una epopeya?
Algo aquí no encaja…

LA GALERÍA…
¿Por qué tantos aplausos?
La respuesta es descorazonadora: ¡porque es rarísimo que legisladores y partidos se pongan de acuerdo para hacer con eficacia su trabajo en bien de la nación!
Lo usual en ellos es que, antes que los de la República, pongan por delante sus intereses, luego sus intereses y, en tercer término, sus intereses, ya sean partidarios, políticos, facciosos, personales y egoístas y codiciosos.
Y la gente al parecer está acostumbrada a ello.
Por eso la galería estalla en aplausos cuando partidos, senadores y diputados cumplen su obligación de servir a la sociedad.
O sea: mal andamos…

LOS CIUDADANOS…
Pero lo cierto es que en esta ocasión han hecho aplicadamente su trabajo.
Mario Delgado, el pastor del MoReNa en la cámara de diputados lo sintetiza puntualmente: “Ni cuates ni cuotas”.
Lo cual está muy bien.
Eligieron a los mejores por su perfil profesional, su historial personal, su prestigio ciudadano, su experiencia, su capacidad, su honestidad fuera de duda.
Y lo hicieron prácticamente por unanimidad: 399 votos a favor y 5 en contra.
Lo cual está mejor.
El Presidente López Obrador fue escrupulosamente respetuoso del proceso.
Lo cual está requetebién.
Que John Ackerman, rabioso leninista-estalinista haya sido el negro en el arroz, era predecible: los comunistas fanáticos nunca fallan: la democracia los enferma, los pone fuera de sí, los sume en el delirio.
Lo mejor de lo mejor: el INE -Nuestro INE-, está completo y sale fortalecido.
Árbitro Confiable y Apto habemus.
Estemos orgullosos de esta institución, respetada, prestigiada y ejemplar en todo el mundo.
Y es nuestra porque las elecciones las hacemos los ciudadanos, las contamos, las legitimamos; la democracia es nuestra, la libertad es nuestra, el INE es nuestro…

LOS APLAUSOS…
Como nuestra debe ser la reforma al sistema de pensiones propuesta por el Presidente.
Pero, atención de nuevo: estamos con el aplauso muy a flor de palma de la mano.
Incluso analistas serios como Enrique Quintana, Joaquín López-Dóriga y Héctor Aguilar Camín le lanzan loas a la reforma de marras ¡cuando es apenas una idea, un proyecto, el adelanto de una iniciativa que AMLO se propone enviar al Congreso!
¡Si ni la redacción de la iniciativa se ha iniciado!
Ahora, las láminas que presentó Arturo Herrera (Ah ¡cómo regaña usted a este noble chaval, señor Presidente!) nos dejan más dudas y preguntas que otra cosa: lógico: es la presentación de un propósito.
Hay que esperar a conocer la iniciativa para poder opinar.
De lo que vimos en la mañanera, no nos da para pensar en una real reforma: sería más bien complementar y corregir las leyes de 1997.
Lo cual es por supuesto plausible y otro acierto presidencial.
Pero hay muchas dudas por aclarar. Al tiempo.
Como sea, nomás con el anuncio de la iniciativa, el Presidente se anotó otro jonrón, recibió nutridos aplausos de la tribuna y le dio otro argumento al MoReNa rumbo a las elecciones intermedias del próximo año…

EL PANORAMA…
Y sí que fue una muy buena semana para AMLO, para su gobierno y para la 4T.
Lo del INE salió de castañuelas. Y por supuesto que el hombre de Palacio lleva mérito en ello.
¿Qué hizo?
Actuó como Presidente de la república. Nada menos.
En otros asuntos, trajo por todo lo alto el tema de Lozoya, para regocijo de sus partidarios.
No se enganchó con las provocaciones de Trump.
Reanudó la relación con la cúpula empresarial.
Resolvió pública y pulcramente lo de la renuncia de Jiménez Espriu.
El respetable saludó con entusiasmo el anuncio de la reforma al sistema de pensiones.
Anduvo pegando extrabases toda la semana. Nada mal. Claro, los verdaderos problemas están fuera del estadio, y ahí si el panorama hacia adelante se ve muy nublado…

EL LOZOYAGATE…
Como nublado, encapotado y tormentoso se les empieza a poner el horizonte a poderosos del pasado reciente.
En sus declaraciones en España, Emilio Lozoya involucró los nombres de Ricardo Anaya, Ernesto Cordero, José Antonio Meade, José Antonio González Anaya, Francisco Domínguez, Francisco García Cabeza de Vaca -hoy gobernadores de Querétaro y Tamaulipas, respectivamente y Roberto Gil, entre otros.
Claro: esto apenas empieza. Casi todos los mencionados de inmediato se deslindaron, acusando al gobierno de “tender una cortina de humo para tratar de ocultar sus pésimos resultados”.
Será el sereno, pero palo dado ni Dios lo quita.
Por lo pronto, el lozoyagate sí que le cayó como anillo al dedo al MoReNa y a AMLO.
Es ya una de sus cartas de triunfo rumbo a las próximas elecciones intermedias.
Y por supuesto que ya le está pegando al PAN, principal partido opositor y primer objetivo político del lozoyagate…

EL PADRINO…
La semana pasada, el presidente fue muy criticado por una cita errónea de la novela -y la película- de Mario Puzzo “El padrino”.
Cierto, el pasado viernes 17, en Manzanillo, el tabasqueño glosó mal la novela y/o la película al decir que Don Corloene había enviado a su hijo Michael “a estudiar en el extranjero”.
Error, fue su hermano mayor quien lo envió a Sicilia luego de que Michael asesinara a un capitán corrupto de la policía neoyorquina y a un mafioso competidor del clan Corloene. Equiparando a los mexicanos que hacen estudios de posgrado en el extranjero y regresan a formar parte del gobierno mexicano con hijos de mafiosos, e Presidente dijo que resultaron tan nocivos que casi acabaron con el país.
De nuevo vino otra andanada mediática señalándole a Obrador que el 70% de los integrantes de su gabinete hicieron posgrados fuera del país.
El enredo de AMLO en Manzanillo fue porque improvisó -proverbial en él-, armando una invectiva cuyo objetivo era aludir a quien, para López Obrador, es el padrino de la mafia, Carlos Salinas de Gortari.
No mencionó su nombre “ahí se los dejo de tarea”, dijo, pero la alusión fue obvia.
Y el mensaje en clave de Manzanillo es que, el lozoyagate puede llegar hasta el mismísimo Salinas…

EL FISCAL…
Pero quien tiene ya sobre sus espaldas una loza tremebunda es el Fiscal Alejandro Gertz.
De él, únicamente de él -de la Fiscalía a su cargo- depende que el lozoyagate quede en un mero circo político o se convierta en un parteaguas histórico.
Si Gertz Manero logra una investigación inédita en los anales de la política mexicana, y llega a poner a los acusados ante el juez respaldando la consignación con pruebas precisas, concisas y macizas sería, entonces sí, el quiebre definitivo del antiguo régimen, que habría iniciado en 1917 con Venustiano Carranza y sucumbido irrevocablemente en el 2018 con Peña Nieto.
(El interregno de los dos sexenios panistas no interrumpió en nada las maneras, las reglas no escritas, la corrupción como esencia del gobierno, los usos y costumbres, al ADN y la idiosincrasia de ese régimen).
Si Gertz Manero hace del lozoyagate un proceso judicial transparente, puntual, apegado a derecho, inobjetable y, en suma, ejemplar, estaremos, entonces sí, ante una ruptura histórica, se hablará, con toda propiedad, de un antes y un después.
En suma: el lucro político del lozoyagate ya los tienen el MoReNa y el Presidente prácticamente en la buchaca.
Pero si la fiscalía no monta un caso y lo presenta firme ante el juez, esa ganancia se verá reducida en mucho y la frustración del respetable se expresará en abucheos, reclamos y desengaño…

AIRES DEL TRÓPICO…
Allá en la mera tierra del “preciso”, el gobernador Adán Augusto recibió al cada día más cuestionado doctor López-Gatell.
Le mostró el funcionamiento del sistema estatal de salud, le enseñó las cifras y el método para obtenerlas, lo enteró de las innovaciones que en Tabasco han hecho en la lucha contra el coronavid y, bueno, al final, López-Gatell dijo que tomó lecciones de cómo se hacen las cosas en Tabasco, estado al que puso como ejemplo a seguir por otras entidades del país. “A palos salen las hicoteas”, dicen los tabasqueños…

“Cuando las palabras no vinculan verdad y realidad obran como pantallas que ocultan un vacío, y entonces la falacia se enmascara como más verdadera que la verdad”.
Ernst Cassirer.

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Columnista

Minipoemario Lunar: SANCIONES

Publicado

en

Heberto Taracena Ruiz
Si al niño se deja hacer
lo que le nazca
desde que nace,
ya estuvo
que torcerá los reglas
en su contra,
llevándose de paso
a cuantos le rodeen.
Los años no harán más
que acumular
errores por desidias
y equivocaciones
por ignorancia.

Respetar normas,
cosa de aprendizaje:
no estar encarcelado.
De reglas compartidas
cobran fuerza valores
que fortalecen
la tolerancia humana.

Sin misticismos
ni ideas imposibles
de cumplir
en un conglomerado
complejo,
reglas son necesarias
bajo condición
de acatarse
y, en caso contrario,
sancionar al instante.
Después
no será igual.

Anunciar medidas
de convencimiento
a estas horas
de tanta confusión,
no surten el efecto
deseado.
Son inaplazables
ya
sanciones,
arrestos, multas,
registrar huellas
y datos
de quienes sigan
reparando en su macho
y pateando traseros.

Quien cayera una vez
seguramente
no reincidirá
sino de manera
excepcional.
Y con eso
nos involucraríamos
en otros resultados
del Covid 19.

Dejemos a un lado
prejuicios,
contemplaciones;
o de lo contrario
la muerte,
con su grotesca astucia,
continuará encajando
su tridente…
con el aplauso
de los irresponsables.

Cunduacán, Tab., a 6 de agosto de 2020

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