Los Notables

El adeudo de la UGRT

José David Sánchez Plaza
sanpladave1959@hotmail.com
Los ganadero en Tabasco, fueron de los sectores económicos más poderosos en el estado. Los presuntos actos de corrupción, malas decisiones de sus ex directivos y la firma por parte de nuestro país del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, les vino a afectar, a tal grado que en pocos años, se fue diluyendo su presencia, que incluso provocó que cerraran importantes áreas, dejaran de realizar sacrificio de animales y otras actividades.

Era tanto el poderío económico de los ganaderos tabasqueños, que llegaron a vender carne al Distrito Federal, otras entidades del país y exportar a otras partes del mundo.

Eran pocos los sectores en Tabasco, que tenían un poderío económico y político comparado con los ganaderos. Uno de ellos fueron los cacaoteros, que llegaron a tener almacenes en el Distrito Federal, flota de aviones y trailers, llegaron a cotizar en la Bolsa de Nueva York

Ambos sectores, ofrecían miles de empleo e importantes ingreso económicos a familias tabasqueñas. Están en decadencia y no han podido regresar a sus épocas de gloria.

Fundada en 1936, la Unión Ganadera Regional de Tabasco, estuvo conformada por el Frigorífico y Empacadora de Tabasco, Unión de Crédito Ganadero; Cooperativa Ultralácteos Unión; Fábrica de Alimentos; Transportadora de Ganado; Fondo de Aseguramiento; Comercializadora Unión y el Comité de Fomento y Protección Pecuario que administraba los laboratorios de patología y banco de sangre.

De los años 70s a los 90s, la UGRT, llegó a sacrificar alrededor de 270 mil reses anuales, que le permitía abastecer gran parte del mercado del estado, interior del país y el Distrito Federal.

En la administración del fracasado ex gobernador Arturo Núñez Jiménez, la UGRT, intentó vender en mil millones de pesos, las 32 hectáreas de terreno, para pagar un adeudo de 600 millones de pesos, en donde se encuentran las instalaciones de la Empacadora y Frigorífico, se construiría el World Trade Center, levantó una ola de protestas de los más de 15 mil socios ganaderos que lo rechazaron y ahora se disputan las ruinas del gremio.

Ahora está a discusión el préstamo que el Gobierno del Estado, vía Secretaria de Desarrollo Agropecuario, Forestal y Pesca (SEDAFOP), entregó a la UGRT, en el 2014, que supuestamente sería para la reactivación del sector.

A lo largo de varios años de la administración del fracasado Núñez Jiménez, se les dio prórrogas para que se pusieran al corriente en el pago de dicho préstamo, casi al final del periodo gubernamental, se les condonó la deuda.

La decisión de la administración Nuñista de condonar el adeudo por 30 millones de pesos, causó molestia en varios sectores de la sociedad, incluso el que fuera dirigente de la UGRT, Arcadio León Estrada señaló que ese dinero fue un “regalo personal” para el –ahora- ex presidente Agustín de la Cruz Priego.

Desde el inicio de la administración del gobernador Adán Augusto López Hernández se
adelantó que se presentarían demandas ante la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción para que se devuelva ese dinero a las arcas del estado.

Ésta semana De la Cruz Priego presentó su declaración en la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción, y de igual forma lo deben hacer varios socios del gremio, en el que está incluido Baltazar Sánchez -que ahora- es el dirigente de los ganaderos, aunque en el comité directivo anterior ocupó una cartera importante.

El combate a la corrupción y acabar con la impunidad, fueron compromisos de campaña del presidente Andrés Manuel López Obrador con los mexicanos. En Tabasco, se supone que el gobernador López Hernández debe hacer lo mismo, esperemos que así sea o no habrá cambiado nada.

Lo Notable
Con el programa de austeridad que se implementó en la administración pública, el Gobierno del Estado, reportó un ahorro de 428 millones de pesos, dinero que según el gobernador Adán Augusto López Hernández utilizarán para emprender diversas obras de infraestructura urbana, en el que se contempla el Distribuidor Vial de Guayabal, que tiene tiempo que se programó y que no se ha ejecutado por uno u otro motivo.