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Hoy en Tabasco se presentará el libro “Conversaciones con Carranza” de Alejandro Carrillo Castro

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Un ejercicio de imaginación es parte de la entrevista con el funcionario, diplomático e investigador Alejandro Carrillo Castro, quien a su vez recurre a la ficción para trasladarse a 1920 y platicar con el entonces presidente Carranza en el tren que lo llevaría al puerto de Veracruz, unos días antes de su muerte.

Gloria K. López
Rumbo Nuevo
Los intentos actuales por volver a privatizar el petróleo y otorgarlo a compañías extranjeras, la posesión de los bancos mexicanos por parte de empresas de otros países, la participación del clero en política y el retroceso en los derechos agrarios y laborales, serían algunos cambios que hoy reprobaría Venustiano Carranza si viajara del pasado al presente.
El anterior ejercicio de imaginación es parte de la entrevista con el funcionario, diplomático e investigador Alejandro Carrillo Castro, quien a su vez recurre a la ficción para trasladarse a 1920 y platicar con el entonces presidente Carranza en el tren que lo llevaría al puerto de Veracruz, unos días antes de su muerte.
Se trata de Conversaciones con Carranza, parte de una serie que incluye entrevistas de otros autores con figuras como Vicente Guerrero, José María Morelos y Pancho Villa, coordinada por José Iturriaga, en el contexto de las conmemoraciones por el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución Mexicana.

Contra Huerta, el usurpador
Coeditado por La Jornada y Random House Mondadori, Charlas de café con… Venustiano Carranza no es una reivindicación del llamado primer jefe, aunque sí busca ponderar varios de sus aportes, aclara Carrillo Castro.
El autor habla después de la presentación del libro el miércoles pasado, en la representación del gobierno de Coahuila en la Ciudad de México, en la que participaron Fernando del Moral González, Cuauhtémoc Juárez Hernández, Pedro Martínez Estrada y Raúl Rivera Herrera, entre otros, con la presencia de integrantes de la familia Carranza.
–En este libro usted viaja en el tiempo a 1920 para subirse al tren que llevaría al presidente Carranza a Veracruz y entrevistarlo en el trayecto.
–Como conocía al general Salinas Carranza, sobrino de don Venustiano, invento que mi personaje estudia en Nueva York, en la Universidad de Columbia, donde les interesaba en ese entonces que les explicaran qué pasaba en México, y le pido a mi amigo que me consiga una entrevista con su tío. Y platico con el presidente Carranza, unos días antes de su asesinato, sobre su vida y su participación en la Revolución Mexicana.
–¿Qué es lo que más le impresionó de Carranza en esta entrevista imaginaria?
–Hablar de las dificultades que iba a traer a futuro, con países imperialistas como Estados Unidos e Inglaterra, la modificación que se introdujo en la Constitución de 1917 al sistema de propiedad, en el artículo 27 fundamentalmente, que regresa el subsuelo a la posesión de la nación, contraviniendo lo que Porfirio Díaz le había dado a muchas empresas extranjeras. Esto fue un golpe muy fuerte que todavía no se lo sacuden. Por eso muere, entre otras cosas Carranza. Hoy todavía se hacen intentos por volver a privatizar ese bien nacionalizado que es el petróleo.
–¿Este libro es una reivindicación de Carranza, porque parte del imaginario popular plantea una imagen negativa de él, por ejemplo con el verbo carrancear?
–Pero eso fue básicamente de sus enemigos, que tuvo muchos. Don Venustiano forma parte del primer gabinete revolucionario de Madero, en 1910.
“En 1913 reaparece como gobernador de Coahuila, levantándose en armas en contra de la usurpación de Victoriano Huerta. De 1914 a 1916, mientras está la lucha contra Villa y Zapata, Carranza empieza a promulgar una serie de leyes: la agraria y otra en favor de los obreros. Y finalmente la Constitución de 1917. Después viene el primer reconocimiento que hace el gobierno estadunidense, tras la Revolución, a un gobierno civil.
Luego viene el desencuentro de Carranza con los grandes caudillos militares del grupo de Sonora, como Obregón, y el golpe de Estado al presidente constitucional. Entonces, no es tanto que se intente una reivindicación de Carranza, sino simplemente recordar los hechos como realmente ocurrieron, ponderarlos a la luz de lo que ha pasado. A mi juicio, reivindican a quien fue capaz de poner todos los reclamos y luchas ideológicas de Zapata, Villa y Obregón en una Constitución que todavía vertebra, creemos algunos, al país.

Peor que antes de la Revolución
–En este libro usted se traslada al pasado. Si Carranza se trasladara al presente, ¿qué diría?
–Le llamaría mucho la atención que hubiéramos regresado a momentos anteriores a la Revolución Mexicana. Y si después de ésta los bancos dejaron de estar en manos extranjeras para pasar a manos del Estado mexicano, y ahora de nuevo pertenecen a extranjeros, pues la primera sorpresa que Carranza se llevaría es que estamos peor que antes de la Revolución, por lo menos en ese sentido.
Y con la participación política que el clero está tratando de tener después de la modificación al artículo 130 constitucional, se llevaría otra de varias sorpresas y disgustos. Artículo publicado en el Periódico La Jornada Viernes 5 de junio de 2009.

Pero quién es Alejandro Carrillo Castro
Nació en 1941 es un abogado, administrador, servidor público y diplomático mexicano, nacido en el Distrito Federal, que ha sido director general del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, presidente del Consejo Directivo del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP), cónsul general de México en Chicago y representante permanente de México ante la Organización de Estados Americanos. Es hijo de Alejandro Carrillo Marcor, ex-gobernador de Sonora.
A los 19 años viajó por Europa, Asia y el Norte de África, acompañando a su padre quien era embajador de México en Egipto, cuando este país, conjuntamente con Siria, formaba parte de la República Árabe Unida. En 1960 hizo estudios de francés en París. En 1965 obtuvo el título de licenciado en derecho en la Facultad de Derecho de la UNAM y trabajó como abogado en la Dirección General de Asuntos Jurídicos de la Secretaría de la Presidencia. Formó parte de la Comisión de Administración Pública (CAP), y en 1967 estudió un diplomado en administración para el desarrollo en el curso latinoamericano, organizado por la OEA en Buenos Aires, Argentina. En 1968 fue designado secretario técnico de la CAP, y en 1971 fue nombrado primer director general de estudios administrativos de la Secretaría de la Presidencia. En 1981 se recibió de doctor en administración pública, con mención honorífica, en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Fue presidente de la Asociación Latinoamericana de Administración Pública (ALAP), así como del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), lo que le permitió visitar casi todos los países de Hispanoamérica y el Caribe.2
Desde 1965 hasta 1982 participó activamente en el programa de reforma administrativa del gobierno federal de México, y por más de 25 años fue profesor de administración pública en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. En dicho período escribió varios libros sobre el tema de su especialidad, tanto referentes a la administración pública de México como a la de los países del área latinoamericana. La última de dichas publicaciones estuvo copatrocinada por la Organización de las Naciones Unidas, la cual en 2007 le encargó el estudio sobre la contribución de la ONU en materia de administración pública —de 1948 al 2008— para conmemorar los 60 años de la fundación de dicha organización mundial.
Fue secretario general del CONACYT (1973-1976) y director general del ISSSTE (1977-1982). Estuvo a cargo del Consulado General de México para el Medio Oeste de los Estados Unidos, con sede en Chicago y fue representante permanente de México ante la Organización de Estados Americanos, en Washington, D.C.
Fungió como coordinador general de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR) (1995). Fue designado delegado político en la circunscripción de la delegación Cuauhtémoc del Distrito Federal (1996-1997). Ocupó el cargo de coordinador general de comunicación social del gobierno federal en la Secretaría de Gobernación de México (1997-1998), en la cual ejerció posteriormente el cargo de comisionado del Instituto Nacional de Migración (México) (1998-2000).
Fue nombrado miembro del Patronato de la UNAM (2007-2011), y desde el 2008, es director general de la Fundación Miguel Alemán, A.C.
Padre de 4 hijos: Fernando, Alejandro, Marta Eugenia y María Luisa.

Reconocimientos
Ha sido condecorado dos veces por el gobierno de Francia con la Medalla de la Legión de Honor, una en grado de Caballero y la otra de Gran Comendador.

Obras
Entre otras es autor de:
Administración Pública: Marco Internacional, 1967-1987, M.A. Porrua
Las Empresas Públicas en México, en co-autoría con Sergio García Ramírez, Editorial Miguel Ángel Porrúa
El Dragón y el Unicornio: La Tensión del pensamiento entre las antiguas relaciones de sangre y las nuevas relaciones jurídico-estatales que surgieron con la civilización, 1982, prólogo de Carlos Fuentes, Editorial Cal y Arena.
Charlas de café con Venustiano Carranza, 2009.3
Conversaciones con Carranza.2011
El ocaso de las reinas, 2012.4

Alejandro Carrillo Castro
Fecha y lugar de nacimiento
México, D.F., 20 de octubre de 1941
Estudios Profesionales
Licenciatura en Derecho y Doctorado en Administración Pública ambos títulos de la UNAM.
Experiencia Profesional
Abogado en la Dirección General de Asuntos Jurídicos y Consultivos
Secretaría de la Presidencia. (1964-1965)
Secretario Particular del Oficial Mayor
Secretaría de la Presidencia (1965-1970)
Secretario Técnico de la Comisión de Administración Pública
Secretaría de la Presidencia (1968-1970)
Director General de Estudios Administrativos
Secretaría de la Presidencia (1971-1973)
Secretario General
Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONACYT (1973-1976)
Coordinador General de Estudios Administrativos
Presidencia de la República (1976-1982)
Director General
Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, ISSSTE (1982-1988)
Cónsul General de México
Circunscripción correspondiente al Medio Oeste de los EUA, con sede en Chicago, Ill. (1989-1991)
Representante permanente de México ante la OEA (con rango de Embajador)
Organización de Estados Americanos, Washington D.C., EUA. (1992-1994)
Presidente de la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR)
Secretaría de Gobernación (1995)
Delegado Político
Delegación Cuauhtémoc, Departamento del D.F. (1996-1997)
Coordinador General de Comunicación Social del Gobierno Federal
Secretaría de Gobernación (1997-1998)
Comisionado del Instituto Nacional de Migración
Secretaría de Gobernación (1998-2000)
Miembro del Patronato de la UNAM
(2007-2012)
Director General de la Fundación Miguel Alemán, A. C.
(2008 – a la fecha)
Actividades Académicas y Profesionales
Profesor de Historia de las Doctrinas Económicas y de Sociología Jurídica
Facultad de Derecho, UNAM
Profesor de Historia de la Filosofía Política de la Revolución Mexicana
Escuela Nacional Preparatoria
Profesor de Administración Pública Federal, Estatal y Municipal
Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, UNAM
Presidente del Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo, CLAD
Caracas, Venezuela
Presidente de la Asociación Latinoamericana de Administración Pública, ALAP
México, D.F.
Presidente de la Academia de Derecho Administrativo y de Administración Pública
México, D.F.
Miembro del Grupo de Expertos de la ONU en Administración Pública
Nueva York, EUA y Ginebra, Suiza
Vicepresidente para América Latina del IICA
Instituto Internacional de Ciencias Administrativas, Bruselas, Bélgica
Presidente del Instituto Nacional de Administración Pública, A. C.
México, D.F. (2003-2007)
Actividades Político-Partidistas
1964-1965
Secretario de Asuntos Internacionales de la Dirección General Juvenil del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
1975-1976
Subdirector de Planeación del Instituto de Estudios Políticos y Sociales (IEPES) durante la campaña del Licenciado José López Portillo.
1982-1988
Presidente del Consejo Consultivo del IEPES durante el sexenio del Licenciado Miguel de la Madrid.
1994, enero-julio
Secretario de Asuntos Internacionales del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
1998-2000
Director de la Unidad de Atención a Mexicanos en el Extranjero del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.
2009-2010
Presidente del Comité del Centenario de la Revolución, dentro de la Comisión Organizadora de las Conmemoraciones del Bicentenario del Inicio de la Insurgencia, del Sesquicentenario de las Leyes de Reforma y del Centenario de la Revolución Mexicana.

Actividad Periodística
Ha incursionado en actividades periodísticas tanto en el ámbito universitario, como en el nacional y estatal
Anuario de Preparatoria, 1958

En Excélsior
De 1960 a 1963 dirigió la Revista Acción Universitaria que se publicaba en la Facultad de Derecho de la UNAM
De 1986 a 1988 fue articulista semanal en la página Editorial del periódico Excelsior.
Algunos ejemplos de los artículos publicados son:
“Beatriz Paredes. La Mujer en la Política”, publicado el 26 de agosto de 1983;
“Lecciones de la Historia. Cómo enfrentar una Crisis”, publicado el 27 de mayo de 1986; “La Paz.
”Expresión Estética”, publicado el 19 de agosto de 1986;
“Profesión de la fe Laica. Valor del Credo Político”, publicado el 31 de marzo de 1987.

En el Informador
De noviembre de 2005 a septiembre de 2006 publicó una serie de artículos como editorialista invitado, en el diario El Informador, de Guadalajara, Jalisco, bajo el título genérico de
Crónica Mínima de un Disenso Máximo. Éstos fueron publicados por el Instituto de Administración Pública de Jalisco y sus Municipios A.C. en el volumen 7 de su revista, aparecido en Octubre de 2006.
Colaboración en otras publicaciones

Premios y distinciones
“Orden del Mérito”, otorgada en dos ocasiones por el Gobierno de Francia; una en Grado de Caballero y la otra, de Gran Comendador.
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Medalla “José María Luis Mora”, del Instituto Nacional de Administración Pública (INAP)
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Presea “Teodosio Lares”, de la Asociación Mexicana de Derecho Administrativo
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Otorgamiento de la Presea la Gran Orden de la Reforma en rango de Honor y en grado de Collar al Dr. Alejandro Carrillo Castro por la Academia Nacional, A.C. 14 de Septiembre de 2016.

Conferencias que imparte actualmente
“Génesis y Evolución de la Administración Pública Mexicana”
“Mitos y Realidades de la Administración Pública Paraestatal”
“Ética en el Servicio Público”
“La Resistencia Cultural a la Equidad de Género”
“La música en la Revolución Mexicana”
“La tumba de Tutankamón: Cápsula del tiempo de más de 3 mil años”

 

 

 

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Pellicer, talentoso y humanista

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Estaría orgulloso de la Cuarta Transformación, aseguró el presidente Andrés Manuel López Obrador

En el 125 aniversario del natalicio del poeta Carlos Pellicer Cámara, el presidente Andrés Manuel López Obrador aseguró que el creador del Museo de La Venta «se sentiría orgulloso» de que en México se trabaja «preferentemente por los pobres y olvidados» del país.

Al dirigir un discurso desde su despacho en Palacio Nacional, cuyo video fue transmitido en tiempo real por las cuentas oficiales de la Presidencia, el Ejecutivo Federal afirmó que el vate al que la poetisa Gabriela Mistral denominó el Poeta de América, también se sentiría orgulloso de que la Cuarta Transformación de México atiende a los humildes de Tabasco.

«Creo que mi maestro se sentiría orgulloso de saber que en su tierra, en su agua y en todo el país, seguimos trabajando con la misma convicción de siempre: la de no hacerle mal a nadie y atender de manera preferente a los pobres y a olvidados de México», expresó.

La alocución del presidente López Obrador fue proyectada en el homenaje a Carlos Pellicer Cámara que el gobierno federal, a través de la Secretaría de Cultura, organizó en el Palacio de Bellas Artes en la Ciudad de México, luego de la suspensión del evento que el propio mandatario, en la mañanera, había anunciado se realizaría este domingo en Villahermosa.

El video que se proyectó en la ceremonia oficial fue grabado por el jefe del Ejecutivo desde la cuarentena tras el contagio de Covid-19 para compartir un texto que escribió con motivo del 125 aniversario del poeta tabasqueño que conoció en el museo de Tabasco en 1973.

En el discurso, el presidente López Obrador incluyó anécdotas que retratan en cuerpo y pensamiento al homenajeado. Entre las personales y de otros personajes como los gobernadores Francisco J. Santamaría y Leandro Rovirosa Wade, contó una que marca la amistad del poeta Pellicer con el periodista Julio César Javier Ruiz, padre del director de Rumbo Nuevo, Jorge Alberto Javier Quero:
«Por esos tiempos hicimos un viaje inolvidable de Villahermosa a las cascadas de Agua Azul en Chiapas, en compañía del periodista Julio César Javier Ruiz, ya finado, conocido como el “Pochitoque” –en Tabasco es común que a todos nos pongan apodo– también nos acompañó Carlos Sebastián Hernández, director del Museo de Tabasco. En todo el camino fue risa y risa, carcajadas del maestro por las ocurrencias y la picardía tabasqueña de Julio César, quien manejaba su auto y llevaba la batuta de la conversación, aunque Carlos Sebastián le hacía segunda en el mismo tono. Pienso que nadie rompía mejor la solemnidad, real o fingida, que siempre caracterizó al maestro Pellicer, y nadie lo ponía de tan buen humor como Julio César, con su ingenio y sus cuentos colorados. De regreso de Agua Azul pasamos a cenar a Palenque en el restaurante de mis padres».

En el discurso de homenaje, el presidente López Obrador recordó al escritor y político como “un hombre talentoso, de probadas convicciones humanistas y libertarias. (…) Su sincero deseo de servir a los más pobres era evidente, real”.

Agregó que era defensor del arte y relató algunas de sus participaciones en la creación de museos y exposiciones.
Además de las aportaciones a la cultura, compartió anécdotas junto al poeta que influyeron en su formación política e ideológica.

“Siempre vinculó su labor intelectual y su obra creativa con la actividad política”, reconoció.

Así también, en el Palacio de Bellas Artes, la doctora Beatriz Gutiérrez Müller; el secretario de Gobernación, Adán Augusto López Hernández y la secretaria de Cultura, Alejandra Frausto Guerrero cancelaron el timbre postal y develaron el Billete de Lotería en homenaje a Carlos Pellicer Cámara.

Además de los funcionarios citados, al evento acudieron el coordinador de Memoria Histórica y Cultural de México, Eduardo Villegas Megías; la directora general de la Lotería Nacional, Margarita González Sarabia; la directora General del Servicio Postal Mexicano, Rocío Bárcena Molina; la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes, Lucina Jiménez López y el consejero de la Memoria Histórica y Cultural de México y sobrino de Carlos Pellicer Cámara, Carlos Pellicer López.

Discurso del presidente Andrés Manuel López Obrador por el 125 aniversario del natalicio del poeta Carlos Pellicer Cámara:
Este 16 de enero en la celebración del 125 Aniversario del Natalicio del maestro Carlos Pellicer, les comparto este texto que escribí con este motivo.

Cuando conocí al maestro Carlos Pellicer ya era un hombre grande en toda la extensión de la palabra. Se trataba de un escritor consagrado al que Gabriela Mistral había distinguido llamándolo “El poeta de América”.
Entre sus muchas aportaciones al arte y la cultura, fundó el Museo Arqueológico de Tabasco en la época del gobernador Francisco J. Santamaría. Sobre la creación de este museo hay una anécdota graciosa e importante: el 28 de abril de 1952, el maestro Pellicer le escribe al gobernador Santamaría, en un tono de sutil reproche, diciéndole que como no hay dinero para terminar los cuatro salones faltantes y concluir el museo a finales de junio, ha decidido regresar a la Ciudad de México, textualmente le dice: “en el entendido de que tan pronto como ustedes se recuperen económicamente yo volveré con la alegría que he demostrado a ponerme al frente de la organización de nuestro hermoso museo”.
Más tarde, el 20 de agosto de 1952, el gobernador, también maestro en letras e igualmente simpático, le contesta: “Querido Vate: Tengo el gusto de calmar tus inquietudes espirituales por medio de una receta de $5 049.11 (cinco mil cuarenta i nueve pesos once centavos) que en una pastilla, vulgo cheque, medicina u específico original del Dr. Santamaría, te envío para ser despachada por la farmacia del Banco Nacional de Méjico. Espero tu recuperación i pronto retorno i abrázote afectuosamente para que cesen tus lágrimas i adviertas que no nos rajamos.”
Poco después, el maestro Pellicer consiguió trasladar las esculturas monumentales de la cultura madre, de la cultura olmeca, de La Venta, Huimanguillo, Tabasco, para inaugurar el 4 de marzo de 1958 en un terreno de ocho hectáreas a la orilla de la laguna de las Ilusiones de Villahermosa, uno de los más espléndidos y originales museos del mundo; casi al mismo tiempo, creaba el museo de Palenque, trabajo por el cual el arqueólogo Alberto Ruz le envió con una carta adjunta el pago de “sus simbólicos honorarios” de mil 473 pesos.

Asimismo, el maestro Pellicer participó en la fundación de otros museos como el de Tepoztlán, Morelos y el de su amiga Frida Kahlo, inaugurado en julio de 1958; así como el museo regional de la Universidad de Sonora, en 1957. En esa ocasión, hallándose en Hermosillo, escribió el poema sobre la huelga de Cananea. Ese que dice:
Cananea, Cananea
de tus tiros partieron
los primeros alientos de una aurora
que no ha dado la luz que necesito
para decir, de pueblo en pueblo,
que ya no hay tuberculosis producida por hambre
ni banquete de bodas de ciento diez mil pesos…

Aun cuando el maestro Pellicer defendió el arte en libertad, no por consigna, siempre vinculó su labor intelectual y su obra creativa con la actividad política. En su juventud fue activista en la campaña presidencial de su maestro José Vasconcelos, cuando el maximato callista; participó en las brigadas internacionales que fueron a España a defender la república de la sublevación franquista.

El maestro Pellicer se desempeñó por muchos años como presidente del Comité en Defensa y Solidaridad con el pueblo de Nicaragua durante la dictadura de Somoza, y se manifestó y repartió volantes a la llegada a la Ciudad de México del presidente John F. Kennedy en protesta por la invasión de Bahía de Cochinos en Cuba.

En fin, cuando conocí al maestro Pellicer yo estudiaba la preparatoria en Villahermosa y él era un hombre talentoso y de probadas convicciones humanistas y libertarias.

Lo vi por primera vez en el antiguo Museo de Tabasco, ubicado en la Plaza de Armas de Villahermosa; vivía –porque era un hombre humilde, estoico– debajo de una escalera, allí tenía su catre y una caja como buró; lo recuerdo con su camisa de manta, huaraches, sombrero y lentes negros. El trato más cercano y constante lo tuvimos cuando me trasladé a la Ciudad de México para estudiar Ciencias Políticas en la UNAM; corría el año de 1973, que me marcó para siempre porque sentí a profundidad la desdicha del golpe de Estado contra el presidente de Chile, Salvador Allende, víctima de la dictadura militar encabezada por el general Augusto Pinochet.

Contaré algunas de muchas anécdotas que guardo de esos tiempos del maestro Pellicer.
Recuerdo que en una Navidad fui a visitarlo a la calle de Sierra Nevada en las Lomas de Chapultepec, y luego de hablar de asuntos políticos, de piezas arqueológicas que llenaban su casa, falsas o auténticas pero bellísimas, y del nacimiento que año con año montaba para el disfrute de muchos; al despedirme me entregó un rollito de billetes que fueron mi felicidad, porque en esos tiempos, como decíamos, traíamos “hambre vieja”.

Aunque no era mucho, el dinero alcanzó para invitar a Isidoro Pedrero Totosaus, a Ever Sánchez Alejandro, a Carlos Cerino Marín, David Izquierdo Mayo y otros amigos, a comer gallina con rabadilla en los famosos “Caldos Zenón”, ubicados cerca de la calle de Violeta, en la colonia Guerrero, donde vivíamos 80 jóvenes becados con hospedaje y de vez en cuando o de manera periódica, alimentación en la Casa del Estudiante Tabasqueño.

Tampoco podría olvidar la vez que lo acompañé a una entrevista con el ingeniero Leandro Rovirosa Wade, quien era entonces secretario de Recursos Hidráulicos y fue, posteriormente, gobernador de Tabasco. La audiencia tenía como propósito conseguir que se hicieran bordos y muros para proteger de inundación al nuevo museo que se estaba construyendo a la orilla del río Grijalva; en esa ocasión, por mi imprudencia juvenil y por mi radicalismo, cuestioné fuerte, duro al ingeniero Rovirosa por lo del Plan Chontalpa.

Sin embargo, el ingeniero Rovirosa, como gran ser humano que era, me tuvo paciencia, fue compresivo y tolerante, como lo sería después cuando fui director del Centro Coordinador Indigenista Chontal durante su gobierno. A la salida de la oficina del ingeniero Rovirosa, en un tono serio, simulando enojo, el maestro Pellicer me expresó “a usted don Andrés –porque así me decía– no lo vuelvo a traer a estos acuerdos”.

Por esos tiempos hicimos un viaje inolvidable de Villahermosa a las cascadas de Agua Azul en Chiapas, en compañía del periodista Julio César Javier Ruiz, ya finado, conocido como el “pochitoque” –en Tabasco es común que a todos nos pongan apodo– también nos acompañó Carlos Sebastián Hernández, director del Museo de Tabasco. En todo el camino fue risa y risa, carcajadas del maestro por las ocurrencias y la picardía tabasqueña de Julio César, quien manejaba su auto y llevaba la batuta de la conversación, aunque Carlos Sebastián le hacía segunda en el mismo tono. Pienso que nadie rompía mejor la solemnidad, real o fingida, que siempre caracterizó al maestro Pellicer, y nadie lo ponía de tan buen humor como Julio César, con su ingenio y sus cuentos colorados. De regreso de Agua Azul pasamos a cenar a Palenque en el restaurante de mis padres.

Cuando lo nombraron candidato a senador por Tabasco tuvimos alguna diferencia, pues según yo, como lo sostuvo entonces el ingeniero Heberto Castillo, el maestro Pellicer “había dado su brazo a torcer”.

Recuerdo que el día del destape o nominación, en el Ovaciones de la tarde, el gran novelista Juan Rulfo, no sé todavía si con autenticidad o ironía, declaró que con el maestro Pellicer como senador le iría muy bien a México, o algo por el estilo; cuando vi al maestro le pregunté, con ánimo de provocarlo, de picarlo, si sabía de lo dicho por Rulfo, si había visto la entrevista, y haciéndose el desatendido con su vocerón y seriedad fingida, me reviró: “¿y quién es ese?”.

Finalmente, estuve con él en 1976, en la campaña por los pueblos de Tabasco; su sincero deseo de servir a los más pobres era evidente, real; repetía y repetía: voy a ser senador de los chontales. Desde antes de tomar posesión del cargo de senador, planteó que iba a vender su colección de paisajes de José María Velasco, valuada en 7 millones de pesos, de aquellos tiempos, y que con ese dinero se haría una fundación o fideicomiso para ayudar a los pueblos indígenas de Tabasco. Sin embargo, poco después entraron a su casa, maniataron a Chavelita, su fiel acompañante y ama de llaves, y se robaron las pinturas; a partir de entonces se entristeció mucho y cayó en cama.

Unos días antes de morir lo visité. Estaba postrado pero platicamos; tenía la esperanza de recuperarse; me pidió vernos dos días después con el propósito de buscar una alternativa para lo del fideicomiso para los pueblos chontales; le dije que no se preocupara, que primero era su salud, y él me insistió porque realmente tenía la preocupación por la gente pobre. Por la mañana del 16 de febrero de 1977, día en que volveríamos a encontrarnos, me enteré que había muerto.

Termino diciendo que unos meses ante de su partida, en una entrevista, había confesado: “yo fui político de calle durante toda mi vida. Soy socialista y creo en la igualdad de los humanos. Me entristece la pobreza de la mayoría y la riqueza de unos cuantos. Pienso que poco a poco el mundo entero y, por supuesto, México, alcanzarán la justicia”.

Creo que mi maestro se sentiría orgulloso de saber que en su tierra, en su agua y en todo el país, seguimos trabajando con la misma convicción de siempre: la de no hacerle mal a nadie y atender de manera preferente a los pobres y a olvidados de México.

Muchas gracias.
Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo

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