Crónica: Inició el viacrucis

Crónica: Inició el viacrucis

Por estos días de asueto, hay una evidente disminución del tráfico vehicular como el ruido, a veces estresante y traumático, que dicha circulación provoca en las cabeceras municipales

Luis Enrique Martínez
Rumbo Nuevo
A temprana hora de este martes, Anastacio inició el viacrucis en que se convirtió su vida tras hacerse de un automóvil para enfrentar la voracidad de los transportistas, taxis y combis. Ya ni quiere mencionar las ruinas del Transbus cuando recorre lugares con el anhelo de encontrar una gasolinera que venda “litros de a litros”, pero también “a precio razonable” el combustible.
Por estos días de asueto, por todo Tabasco hay una evidente disminución del tráfico vehicular como el ruido, a veces estresante y traumático, que dicha circulación provoca en las cabeceras municipales. En medio de esa acaso silente prepascua, el presidente Andrés Manuel López Obrador salió a defender a los consumidores de gasolina. Y desnuda la rapiña de cuello blanco de los empresarios de ese combustible.
Basta recordar —como lo va haciendo Anastacio mientras repasa las estaciones de gasolina con mejor precio en Villahermosa— que desde los primeros gasolinazos del régimen neoliberal —los más recientes fracturaron electoralmente al PRI por la frivolidad de su presidente Enrique Peña Nieto—, Tabasco profundizó su carestía de vida.
“Y comprar un litro de gasolina a más de 20 pesos y de paso incompleto cómo que ya no es rentable vivir aquí”, comenta Tacho, el agente de ventas avecindado en la colonia 18 de Marzo, cuando pasa por la Ciudad Deportiva. Y de un vistazo echa de menos las colas que se armaban en la gasolinera de David Gustavo Gutiérrez Ruíz: “La gente busca lo barato y mejor”, reflexiona.
Así como es notable el hambre insaciable de los comerciantes legales de gasolina, también es evidente que la mayoría de los 620 mil conductores de automotores que hasta el 31 de diciembre de 2017 registró el INEGI en la entidad, con angustia recorren la superficie de rodamiento de 10, 637 kilómetros de carreteras para encontrar una estación de servicio que ofrezca el energético a un precio acorde con el bolsillo personal.
“Es como buscar una aguja en el pajar”, comenta Mario Indalecio a su compañero de oficio.
Uno y otro, platican sin dejar de escuchar Telereportaje. “Emmanuel (Sibilla Oropesa) debe andar de vacaciones”, observa Tacho al escuchar al conductor suplente del programa radiofónico Hugo Triano Gómez: “Se incendia la catedral de Notre Dame…”
Mario y Anastacio discuten sobre el día en que el presidente López Obrador “desnudó” a los empresarios de la gasolina: “No sé el día exacto pero lo que si recuerdo es que Pemex les vende la gasolina a 16 pesos y nosotros la compramos hasta en 20 pesos ¿o no es así?”
Tacho se queda pensativo. Ya está en la gasolinera de Periférico Carlos Pellicer, esquina con la calle Bachilleres: “Aquí al menos la pago a 18:09 pesos. Son algunos centavos menos pero es un ahorro que sirve”, informa.
El viacrucis de Tacho, también es de Mario. Ambos, desde que son vecinos, se pusieron de acuerdo para compartir el gasto de transporte en gasolina. Una semana cada quien dispone de su vehículo particular para llevar al otro a cumplir con su tarea laboral. No son los únicos, ni los últimos.
“No te deja otra salida la carestía de la vida. Y sí, afectamos a los choferes de combis y taxis pero, uno, porque no son eficaces, y también por la inseguridad”, coinciden a la limón que muchos, muchísimos particulares que, a pesar de los inconvenientes, disfrutan la aparente tranquilidad de los centros urbanos, particularmente la de Villahermosa.