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Aquí… Tabasco dice

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Abiud Pérez Olán
abiudperez@hotmail.com
Aun cuando el Tribunal Federal Electoral validó el Congreso Nacional de MORENA y reconoció que hubo el quórum suficiente quede como presidente nacional de MORENA, Alfonso Ramírez Cuellar, un político de izquierda que no solo servía de contrapeso en ese Instituto sino que se ha convertido en la peor pesadilla de Yeidckol Polevnsky quien de acuerdo a los estatutos queda como Secretaria General de esa Institución Política.

MORENA es un partido político que ganó las elecciones del 2018 e hizo historia, pues en su primer competencia por la Presidencia de la República llevó al tabasqueño Andrés Manuel López Obrador al triunfo que se le había negado en tres ocasiones, un partido político que recibió más de 30 millones de votos y con ello el triunfo en la mayoría de las posiciones que se disputaron en esa contienda, lo que lo llevó a obtener las prerrogativas más altas que haya recibido un partido político, lo que ha despertado la ambición de quienes buscan en MORENA no solo el dinero que legalmente otorga el gobierno a los partidos, sino también la presión por lo que viene, por ello Yeidckol Polevnsky se ha aferrado a la dirigencia nacional y ha desatado una lucha intestina en el partido que al parecer busca terminar con una elección que debe celebrarse a más tardar en 6 meses según el mandato del Tribunal Electoral.

Ramírez Cuellar llegó a la dirigencia nacional de MORENA para poner orden, es el hombre de confianza del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador y seguramente estará en la misma línea que éste ha promovido desde siempre, honestidad en el manejo del dinero en los partidos. Yeidckol Polevnsky, ex dirigente nacional de MORENA y ahora Secretaria General está herida, ha perdido la batalla por conservar la presidencia de ese partido político, de mil argucias se valió este triste personaje que proviene de la iniciativa privada y ahora buscaba tener un control político desde el partido más fuerte de México.

El Tribunal Federal Electoral actuó conforme a derecho, con seis votos a favor y uno en contra, la Sala Superior validó el nombramiento de Alfonso Ramíerez Cuellar, derivado de esto, se mantendrá en la presidencia interina y Yeidckol Polevnsky se queda en la Secretaria General, un cargo por el que fue electa de inicio pero que asumió con voz de presidenta por todo lo que MORENA ha vivido, sin dudarlo se puede asegurar que MORENA vivirá momentos difíciles porque no habrá acuerdos entre la presidencia y la secretaría general, cada quien jalará agua para su molino.

Yeidckol Polevnsky se apoderó de MORENA pero perdió de vista que Andrés Manuel López Obrador quien fue fundador de ese partido y por ningún momento lo perdería por la cerrazón y la lucha intestina de quienes pelean la dirigencia nacional de MORENA para impulsar proyectos políticos ajenos a la cuarta transformación y a la política de Andrés Manuel López Obrador, la actuación del Tribunal Electoral fue correcta y se apegó a los estatutos y lineamientos de MORENA y las ofensas de Yeidckol Polevnsky solo pone en evidencia su ambición y su derrota, lo que podría llevar a un desgajamiento al partido más poderoso y que no entiende que las próximas elecciones del 2021 serán diferentes a las del 2018, si los que hoy ostentan un cargo público ganado en las elecciones pasadas motivado por el liderazgo de López Obrador, están perdidos, el 2018 fue la elección de López Obrador y no de MORENA.

Desde hace rato en MORENA se vienen dando los enfrentamientos de todo tipo, las asambleas estatales sufrieron todo tipo de boicot entre ellos, la forma en que grupos antagónicos las asaltaron, y se olvidaron de que en este país el que manda y ordena es el presidente Andrés Manuel López Obrador, ya les había insinuado la forma de elegir al dirigente nacional, a través de una encuesta y por ello seguramente se buscó la asamblea popular que eligió legalmente a Alfonso Ramírez Cuellar.

El nuevo dirigente de MORENA lleva sobre sus espaldas realizar unas elecciones internas para sacar al nuevo dirigente nacional de forma correcta, aun cuando sabemos que el enfrentamiento que vivirán por la actuación de su Secretaria General, será intenso, y aquí el único perdedor sería el partido del Presidente, aunque digan que hay separación, entre gobierno y partido, en la práctica sabemos que no es así todo tiene que ver en este mundo de la política mexicana, Alfonso Ramírez Cuellar tiene que rendirle cuentas claras al Presidente y Yeidckol Polevnsky hacerse a un lado para no entorpecer lo que tan mal manoseo, nunca entendió los mensajes del Presidente.

Grillos y grillas
Se ve que Manuel Andrade como siempre ha tocado las fibras más íntimas de la podredumbre y corrupción del Gobierno de Arturo Nuñez, ni dos horas habrían pasado de la exigencia del ex gobernador para que se aclaren cosas extrañas en el gobierno de Nuñez y que podría desembocar en actos de corrupción y se le vinieron encima algunos de los presuntos afectados, pero además con sendas amenazas que sin duda deben de llevar al ex gobernador Manuel Andrade a proporcionar las pruebas como lo culminó el Gobernador Adán Augusto López Hernández y así hacerle justicia a este pueblo, un helicóptero que se pagó y nunca lo recibieron las autoridades de gobierno, también hay actos de corrupción como la compra de luminarias, el dron y las cámaras de vigilancia que nunca se instalaron y así un sin número de casos que deben ser aclarados para que se sancionen y se proceda conforme a derecho… nos leemos el lunes.

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Mascarriel

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*AMLO: la verdad engañosa de la sucesión presidencial…
*Adán Augusto y el verdadero relevo generacional…

Mario Ibarra
“Es que Andrés Manuel engaña con la verdad”.
Esta especie de muletilla verbal la empecé a escuchar por allá de los años noventa en Tabasco.
Y lo decían políticos tabasqueños curtidos en la brega de la grilla y que conocían muy bien a López Obrador desde sus inicios en el difícil arte del cuento y el sablazo.
¿Nombres…?
Se lo escuché decir a un Héctor Argüello, a un Amador Izundegui, a un Rogelio Jiménez Damasco, a un Salvador Neme, a un Pedro Reséndiz… nombres que sin duda nada dicen a los lectores del altiplano y de aquí del bajío en donde pergeñamos estas líneas, pero que fueron figuras descollantes en la política tabasqueña del último cuarto del siglo XX, etapa en la cual Tabasco produjo una pléyade de políticos brillantes (quizá la ultima generación óptima, excelsa, parida por el vientre del ya para entonces desfalleciente régimen de la revolución, al grado de que dos tabasqueños, AMLO y Roberto Madrazo disputaron la presidencia de la república en el 2006). Políticos descollantes a nivel nacional muchos de ellos, como los citados RoMa y Obrador.
Pero esa es harina de otro costal.
Me desempeñé profesionalmente en Tabasco por cerca de 30 años -de 1985 al 2015, digamos-, de tal suerte que conozco de cerca la carrera política de AMLO, con quien, por allá de 1991-92, solíamos desayunar de vez en cuando en el restaurante del Hotel Manzur un grupo de reporteros, entre ellos Guillermo Hübner, J.J. Morales, Pepe Zurita y este tecleador.
Alguna vez el hoy Presidente me abrió las puertas de su modesta casa en el fraccionamiento Galaxias de la capital tabasqueña.
Pero ese es otro cuento.
Vienen a colación tales disquisiciones por aquella muletilla que, a decir verdad, nunca terminé por entender del todo.
Eso de que AMLO “nos engaña con la verdad”, puede, finalmente, venir a significar lo que usted guste y mande, pero fíjese que nos cae “como anillo al dedo” (diría ya sabes quién) para las conjeturales deducciones que a continuación le compartimos…

RELEVO GENERACIONAL…
En más de una ocasión, AMLO ha reiterado que, terminado su mandato el 30 de septiembre del 2024, él pasa a retirarse de la política.
¿Puede alguien decir, en esta circunstancia, que el Presidente nos está tratando de “engañar con la verdad?”.
Bueno, allá cada quien y sus particulares lucubraciones.
Lo que aquí nos interesa subrayar, para el análisis, es lo tambien reiterado por AMLO en esas ocasiones.
Él termina y se remite a Palenque, a su finca de sonoro nombre y, el episodio de su relevo al frente de la presidencia de la república, implicará, nos lo ha dicho redundantemente “un cambio de generación” en la conducción del poder político en México.
Aquí arribamos al meollo del asunto.
A ver: biológicamente, en lo que se refiere a la especie humana y a su célula formativa, la familia, la ronda de las generaciones está perfectamente definida: el abuelo es la primera generación (por supuesto, podemos remitirnos hacia atrás hasta la raíz del árbol genealógico), el papá la segunda, el hijo la tercera, los hijos de este y nietos del abuelo, la cuarta y así hasta donde lleguemos.
Esto de las generaciones ha fatigado a historiadores, demógrafos, sociólogos, antropólogos, etnógrafos y demás estudiosos del tema.
Lo más usual es fijar el lapso de una generación en 20 años, que es la edad en que la mayoría de los varones empieza a engendrar su prole.
Así, si el abuelo tiene 60 años, el hijo tiene 40 y el nieto 20.
Pero no ha faltado quien alargue ese lapso a los 25 años y, algunos se han encaprichado en fijar ¡hasta en 30 años! la vigencia de cada generación.
Como quiera, moviéndonos entre los 20 y 25 años por generación, las cuentas nos salen más o menos bien: en promedio, en el lapso de 100 años, una familia se prolonga en 4 o 5 generaciones.
La anterior disquisición le pudo parecer a usted baladí u ociosa, pero es imprescindible para nuestro tema; a saber: la insistente afirmación del presidente Obrador de que con él, una generación saliente le cede el poder a la que, biológicamente, por edad, le sigue.
Si lo dicho y redicho por AMLO resulta al final cierto, si estamos dispuestos a creerle, si tomamos sus reiteraciones al pie de la letra, podemos afirmar, entonces, que ya conocemos el final de la película, cuando esta apenas empieza…

LAS SOMBRAS CHINAS…
En nuestra entrega anterior, recordará el lector atento, sostuvimos que a partir de que en Toluca el Presidente les dio oficialmente el banderazo de salida a sus “tapados” Adán Augusto, Claudia y Marcelo (hay quien los llama “corcholatas”), los mexicanos quedábamos mesmerizados, captivos, hechizados, atrapados por la trama de la película (o puesta es escena) escrita, realizada y proyectada por un maestro en el género: Andrés Manuel López Obrador.
¿Título de la película?… La Sucesión Presidencial.
Decíamos hace 8 días que, a partir del banderazo en Toluca, todo pasaría a segundo término en la escala de nuestros intereses: que la inflación, que los casi 450 mil asesinatos violentos en los últimos 22 años, que si la guerra en Ucrania, que si la escasez de granos y el precio disparado del petróleo y de las gasolinas, que si la quinta o sexta o séptima hola del covid, que si la caída en la inversión productiva, que si nuestra pésima calificación mundial en educación básica, que si la altas tasas de interés decretadas por Banxico, que si los cuestionables números del doctor Alcocer en el sector salud, que si las cochinadas de Gertz Manero, que si la estulticia de nuestros diputados, que si… lo que usted guste y mande.
Todo, absolutamente todo pasa a segundo término porque, lo nuestro lo nuestro, es el suspenso, el nerviosismo, las ansias, la expectativa, la incógnita y la concentración mesmerizada que suscita en nosotros el juego de abalorios y las sombras chinas de esa puesta en escena: La Sucesión Presidencial…

UNA PASIÓN POPULAR…
Esto no es de ahora, por supuesto.
Viene de lejos.
Desde 1940, cuando Lázaro Cárdenas inauguró la mexicanísima tradición mexicana del dedazo presidencial.
Tradición que se convirtió en una institución, en la bisagra maestra para la larga permanencia del régimen emanado de la revolución, pero, hay que subrayarlo siempre, que fue finalmente diseñado y puesto en marcha por el presidente Lázaro Cárdenas del Rio.
Él fue el creador del sorprendente, eficaz, exitoso y longevo régimen del presidencialismo autoritario mexicano, mejor conocido como el del PRI-Gobierno, el cual declinó catastróficamente durante la Docena Trágica de los gobiernos de Luis Echeverría y López Portillo (1970-1982) hasta su caída en el 2000 bajo las botas vaqueras de Vicente Fox.
Durante sesenta años -tres generaciones de mexicanos-, el acto cumbre del presidencialismo autoritario, la sucesión presidencial con su ritual del tapado, fue la pasión sexenal del pueblo mexicano.
Con la transición democrática cambiaron las cosas.
Desde Carlos Salinas, ningún presidente ha podido heredar el poder a su prospecto o candidato favorito.
Pensamos que en ese interregno de 30 años, la pasión por el tapado, el arrebato por la sucesión presidencial, la excitación delirante por adivinar la gran decisión había pasado… ¡Para nada!
Sigue tan viva como siempre.
A partir del banderazo en Toluca, solo una cosa nos importa (lo demás es lo de menos): saber antes que nadie ¡antes incluso que el propio Presidente! quien será el ungido por su dedo todopoderoso…

EL CANDIDATO…
Pues bien: si hemos de creerle al Presidente, si, efectivamente, le pasará la estafeta del poder a la generación que le sigue a la suya, ya no hay enigma, ya no hay suspenso, ya no hay incertidumbre: el candidato del MoReNa a la presidencia de la república, será un tabasqueño, casualmente amigo muy muy cercano al primer mandatario, ex diputado local, ex diputado federal, ex senador, ex gobernador, hoy secretario de Gobernación: Adán Augusto López Hernández.
¿Cómo así?
Muy sencillo: Macelo Ebrard y Claudia Sheinbaum pertenecen a la misma generación de AMLO.
Por edad, por currículum, por trayectoria, por identidad cultural, por sus periodos de escolaridad, por militancia política, por mentalidad, el Presidente Obrador, Marcelo Ebrard y Claudia Sheinbaum son miembros de la misma generación.
El relevo generacional en la cima del poder político en México solamente se daría -y de ninguna otra manera- si el abanderado electoral del MoReNa resulta el paisano el Presidente: Adán Augusto López Hernández.
¿Engañar con la verdad?
Quien sabe lo que quiera decir eso.
Lo que si nos queda muy claro es que lo que quiere decir el concepto “relevo generacional”.
¿O no…?

GRILLA EN EL TRÓPICO…
Decíamos en nuestra pasada entrega que allá en la tierra del Presidente y de su secretario de Gobernación, la caldera donde se cocina la sucesión en el gobierno estatal incrementa su presión no ya cada día ¡sino cada hora!
Comentábamos que Octavio Romero y Javier May se declaran mutuo apoyo en sus aspiraciones de ser candidatos a la gubernatura.
Y actúan en tándem, según reportan nuestros corresponsales en Tabasco.
Lo preocupante para la buena marcha del gobierno estatal, nos dicen, es que May y Oropeza traen encandilados a varios presidentes municipales, que por andar haciéndole precampaña a los susodichos, están descuidando peligrosamente su trabajo como alcaldes.
Lo sucedido en el 2021 en los municipios de Tacotalpa, Paraíso y Cunduacán, son muestra clara de lo que sucede cuando los ediles piensan que se pueden desentender de sus responsabilidades, pensando que con mencionar el nombre de AMLO lo resuelven todo…
OTRA NOTA DE NUESTROS corresponsales en Tabasco nos parece que merecería los titulares de los medios nacionales: este mismo año habrá cruceros en los ríos navegables de aquella entidad. Y serán cruceros con toda la barba: casino, alberca, restaurantes, bares, camarotes de lujo etcétera.
Un sueño tabasqueño desde hace 50 años será realidad.
Y EN LO MÁS DE LO MISMO, si se cumplen los proyectos en marcha, a fines del 2024 Villahermosa será una ciudad modelo a nivel nacional en la cuestión de vialidad y ordenamiento del tráfico citadino, lo que sería sin duda una hazaña.
Muy Interesante. Le cuento a detalle en próxima entrega…

“Volenti non fit injuria”
Horacio.

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