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La cara desconocida de la caña de azúcar (tiempo estimado de lectura: 5 minutos)

“Toda pregunta que pueda responderse debe responderse o, al menos, analizarse” Verónica Roth

Elisabeth Casanova García
afgha@hotmail.com
Jorge Quiroz Valiente
917 1067165
Aunque el consumo excesivo de azúcar está relacionado con un aumento en la incidencia de enfermedades no transmisibles como diabetes, enfermedades cardiovasculares y cáncer. El problema está relacionado al consumo de los azúcares agregados a los alimentos o bebidas, ya sea por el fabricante, cocinero o consumidor y los jugos de frutas naturales y concentrados.

Saccharum officinarum L., comúnmente conocida como caña de azúcar, se ha cultivado a nivel mundial durante cientos de años. La caña de azúcar es bien conocida por su valor económico que produce cerca del 70% del azúcar mundial, donde México es el sexto productor y aporta el 4% de la producción total. Brasil aporta el 18%. El producto primario de la caña de azúcar es el azúcar refinado, aunque durante su procesamiento se obtienen diversos subproductos como jugo de caña, panela, bagazo, melaza, paja, etanol y biogás;×mientras que la cera de caña de azúcar presenta una rica fuente de esteroles y policosanoles que se utilizan ampliamente en cosméticos y medicamentos como alternativa a la costosa cera de carnauba (es un tipo de cera que se obtiene de las hojas de la palma Copernicia prunifera). La cera se obtiene de la capa externa del tallo de la caña de azúcar y generalmente se la conoce como piel o epidermis. Muchos consideran que el residuo que queda después de la extracción del azúcar es un material inútil, sin embargo, es una rica fuente de fitoquímicos, del mismo modo, las raíces y tallos también tienen aplicaciones medicinales que ameritan más investigaciones.

El bagazo se ha utilizado durante mucho tiempo para generar calor y energía en varias partes del mundo, como Brasil y África. La mayoría de los residuos de paja se descartan después de la cosecha de la caña de azúcar, pero últimamente se han convertido en una valiosa fuente de bioenergía mediante el uso de nuevas calderas de alta presión.

En otros usos, este mismo bagazo actúa como un material fibroso como sustituto de grasa en la carne de salchicha. Además, las fibras dietéticas tratadas con peróxidos de hidrógeno alcalinos se añaden a productos alimenticios horneados como el pan, para enriquecerlos con componentes nutracéuticos, sin interferir con el olor ni el sabor. También el bagazo de

caña de azúcar exhibe actividad antibacteriana contra diferentes microorganismos debido a su riqueza en fenólicos.

Más allá de ser un cultivo importante, la caña de azúcar se ha utilizado a nivel mundial por su valor medicinal. En los últimos años, las suposiciones tradicionales han sido respaldadas gradualmente por evidencia científica que destaca sus propiedades antioxidantes, anticancerígenas, antifibróticas y antitrombóticas. Por ejemplo, se encontró que la melaza es rica en ácidos fenólicos que son potentes antioxidantes. Se han utilizado equipos modernos para la caracterización y cuantificación de los componentes bioactivos en hojas, jugo y bagazo de caña de azúcar.

Como en muchos cultivos tropicales, es necesario el conocimiento profundo de las actividades farmacológicas de la caña de azúcar y sus subproductos, con el objetivo de abrir nuevos espacios en el campo de la industria y con una perspectiva de futuro de maximizar sus beneficios.

Los compuestos fenólicos se han investigado ampliamente en las últimas décadas debido a sus actividades antitumorales, antiinflamatorias, antioxidantes y antihistamínicas. Estos compuestos contribuyen al color de la caña de azúcar y promueven su fuerte actividad antioxidante, además se han identificado varios glucósidos debido a sus actividades antioxidantes y reductoras del colesterol, junto con muchos otros posibles beneficios para la salud.

A pesar de que el principal subproducto de la caña azucarera, que es el azúcar y en los últimos años se le ha llamado hasta con nombres como “veneno blanco” esto no quita que el cultivo tenga un potencial con beneficios para la salud y el medio ambiente, aquí la reflexión debe de ir encaminada a la manera en que utilizamos los productos que la naturaleza ofrece.

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¿Qué sabemos del bambú? (tiempo estimado de lectura: 5 minutos)

“Sé como el bambú cuanto más alto crece más se inclina” Proverbio chino

Elisabeth Casanova García
afgha@hotmail.com
Jorge Quiroz Valiente
917 1067165
Es la planta leñosa multipropósito de más rápido crecimiento; tiene miles de usos industriales y domésticos, está íntimamente asociada con las condiciones culturales, sociales y económicas de las personas en muchos países asiáticos. Sus usos no solo se limitan al sustituto de la madera en la construcción, muebles, andamios y pisos, sino que ha sido una fuente de alimentos y medicinas desde la antigüedad; también se utiliza como carbón vegetal, para extracción de celulosa y microfibras para la elaboración de ropa y adornos.

La subfamilia del bambú (Bambusoideae) es una división de las gramíneas (Poaceae) y se divide además en nueve subtribus que comprenden casi cien nombres genéricos y más de 2,000 nombres específicos (especies y nuevas combinaciones). El bambú se puede clasificar en leñoso, herbáceo o liana según las características de crecimiento, y en cespitoso, disperso o mixto según la estructura del rizoma. Crece predominantemente en regiones tropicales y subtropicales, aunque algunas especies crecen en zonas templadas y frías; la mayoría de las especies se encuentran en Asia y eso hace pensar que son exclusivamente asiáticas, pero hay en varias partes del mundo, incluso América.

El estado de clasificación de las gramíneas bambusoides está muy por detrás del de todos los demás grupos de gramíneas. La razón principal es la peculiaridad de la vida de la mayoría de los bambúes: La floración de la mayoría de los bambúes leñosos es un evento raro, y si hay flores disponibles, las partes vegetativas de las plantas no siempre desarrollan características representativas durante la floración, lo que impide la recolección de suficiente material vegetativo y de flores, para comprender una especie, establecer sus relaciones y construir un sistema clasificatorio estable. Por lo tanto, es comprensible que la clasificación de las plantas bambusoides se haya mantenido dispersa y que las herramientas moleculares estén ayudando a esclarecer la taxonomía con mayor precisión. También es de esperar que en un futuro próximo aparezca un número notable de contribuciones taxonómicas, sistemáticas y fitogeográficas.

Los bosques tropicales primarios brindan un servicio esencial de regulación del clima para los humanos, funcionan como sumideros de carbono debido a la alta productividad, la diversidad de especies y la variedad de formas de vida, como los bambúes; éstos crecen rápido y presentan rasgos funcionales plásticos, que favorecen la ocupación de ambientes en diferentes condiciones, lo que los convierte en eficientes recolectores de este elemento, además de proporcionar materia prima para las poblaciones humanas locales. Se sabe que los bambúes asiáticos secuestran cantidades considerables de carbono en poco tiempo, y aunque es probable que las especies de

bambú del Nuevo Mundo tengan la misma capacidad, esta perspectiva rara vez se aborda. Numerosas especies de bambú, en su mayoría sus variedades hortícolas, se han introducido desde sus países nativos a Europa y los EE. UU., sin embargo, el establecimiento y explotación de las especies en estudio a gran escala con fines comerciales, se ve limitada a los métodos de propagación, los altos requerimientos de mano de obra y la restringida disponibilidad de semilla.

Los bambúes leñosos habitan en más de la mitad del territorio mexicano, están presentes en 23 de los 36 estados (Rodríguez, 2005). Los estados con la mayor cantidad de especies de bambú son: Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Guerrero, Jalisco y Nayarit; en estas seis entidades se encuentra la mitad de las especies del país.

Las principales especies cultivadas en México son Bambusa oldhamii, especie nativa del sur de China, encontrado sólo bajo cultivo, puede alcanzar dimensiones de 20 m de altura y seis pulgadas, Guadua angustifolia, un bambú estructural que es utilizado en la industria de la construcción, la especie mexicana Guadua aculeata, conocida como guadua o tacuara y se utiliza para la construcción, para la elaboración de muebles y de artesanías; fabricación de laminados, aglomerados, parqué; y se siembra a la orilla de ríos para protección de cuencas y riberas como fijador temporario de dióxido de carbono.

Tradicionalmente, la planta se propaga por métodos vegetativos, especialmente durante el verano. Sin embargo, no es posible compensar la enorme demanda de agricultores que utilizan métodos vegetativos. Además, las posibilidades de transmisión de enfermedades a través del suelo son muy altas. La mejor manera de conservar la biodiversidad es utilizándola.

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