Villahermosa, Tabasco, México. Lunes 23 de Octubre del 2017

Se alistan las ánimas

Se alistan las ánimas

Los fieles difuntos arriban a su cita anual con familiares y amigos, para ser honrados después de haber recorrido el camino que una vez se los llevó

Ciudad de México
Notimex
Al dar a conocer los eventos culturales que la ciudad de Mérida tiene programadas para el bimestre octubre-noviembre, el alcalde Mauricio Vila se refirió al “Paseo de las ánimas”, evento tradicional y turístico que en 2016 congregó a más de 50 mil personas y se ha convertido en un espectáculo en las fechas de difuntos.
De acuerdo con la tradición mexicana y, consecuentemente, meridiana, las ánimas vuelven entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre para “saborear” los platillos que sus familiares les han preparado. “Los fieles difuntos arriban a su cita anual con familiares y amigos, para ser honrados después de haber recorrido el camino que una vez se los llevó, pero que ahora los conduce al Hanal Pixán, explicó el edil.
El Hanal pixán, o comida de las ánimas, es una tradición del pueblo maya que se lleva al cabo para recordar de una manera especial a los amigos y parientes que se adelantaron en el viaje eterno. Es algo especial para los deudos, pues saben que, en esos días, del 31 de octubre al 2 de noviembre, las ánimas “reciben permiso” para ir a visitar a sus familiares.
El primer día se dedica a los niños y le llaman U Hanal Palal. El segundo día, 1 de noviembre, está dedicado a los adultos y le llaman U Hanal Nucuch Uinicoob; el tercer día es el U Hanal Pixanoob llamado en algunos lugares misa pixán, porque ese día, se aplica una misa dedicada a las ánimas, por lo general en el cementerio de la población.
Se acostumbra, principalmente en el interior del Estado, que los niños usen durante esos días una cinta de color rojo o negro en la muñeca derecha, a fin de que las ánimas no se los lleven. También se acostumbra amarrar a los animales de la casa, porque podrían ver a las ánimas e impedirles el paso hacia el altar, de acuerdo con la cosmovisión local.
La tradición incluye, subrayó el presidente municipal, varios ritos, pero el principal es poner una mesa que funciona como altar, donde se coloca comida típica de la temporada: atole nuevo, mucbipollos, jícamas, mandarinas, naranjas, dulce de papaya, coco y pepita, todo adornado con veladoras, flores, ramas de ruda y la fotografía de la persona fallecida.
Dijo que las ofrendas para niños difuntos se colocan en un altar decorado con un mantel bordado en tonos alegres, juguetes y comida de su preferencia, como chocolate, tamales, dulces, frutas de la temporada, atole nuevo y yuca con miel, y todo se adorna con flores de xpujuc (de tipo silvestre y color amarillo), xtés en color rojo y virginias, todas olorosas.