Villahermosa, Tabasco, México. Lunes 23 de Octubre del 2017

Retroceso histórico. La vuelta al caudillo en México

Retroceso histórico. La vuelta al caudillo en México

“Los que nos ofrecen los paraísos terrenales a la vuelta de la esquina, de que no va a ser el partido político sino el ciudadano, el hombre providencial que va a venir a salvarnos, eso ya lo vivimos en el siglo XIX, ni Iturbide, ni López de Santa Anna y ni Porfirio Díaz nos salvaron”. La vuelta al caudillo es un retroceso histórico de dos siglos, no de uno. Continuar con el mismo régimen, es querer restaurar un régimen político en agonía, y necesitamos ver de frente hacia adelante. Con las reformas en privado me dijo el presidente Peña Nieto, “usted tenía razón, el problema no era de diseño, sino era de desempeño de las fuerzas políticas, de operación política, de arreglos en las cámaras, pero nadie podía decir que el congreso pudiera paralizar al país”.

Luis Ruiz Sandoval Frade
Rumbo Nuevo
“Hoy el debate son otros temas que dan cuenta de alguna manera, de nuestros avances; así fuimos avanzando mucho en las reglas de acceso al poder, pero no avanzamos al mismo ritmo ni de la misma manera ni con la misma simultaneidad en las reglas de ejercicio del poder”, dejó en claro el mandatario tabasqueño Arturo Núñez Jiménez.
Al inaugurar la Tercera Semana de la Democracia del IEPCT, el jefe del Ejecutivo, en compañía de Maday Merino, presidenta del organismo local y de María Elena Cornejo, vocal ejecutivo del INE estatal, dijo que “los que nos ofrecen los paraísos terrenales a la vuelta de la esquina, de que no va a ser el partido político sino el ciudadano, el hombre providencial que va a venir a salvarnos, eso ya lo vivimos en el siglo XIX, ni Iturbide, ni López de Santa Anna y ni Porfirio Díaz nos salvaron”.
“Si regresa y está de vuelta al caudillo, es un retroceso histórico de dos siglos, no de continuar con el mismo régimen, querer restaurar un régimen político en agonía, siempre mirar de frente, hacia delante”.
De igual forma, dijo que “por eso, si los especialistas definen que transición es el periodo de tiempo que va del cambio de un régimen político a otro, es que podemos afirmar que la transición democrática mexicana no ha concluido, se quedó inconclusa para empezar a empezar a discutir el concepto de régimen”.
Organizada por el IEPCT en el estado, lo cierto es que en la democracia implica una combinación de instituciones, de una parte, la parte objetiva del proceso político, y de actitudes y comportamientos de la parte subjetiva que tiene que ver con la cultura política y la educación cívica, las cuales se retroalimentan mutuamente.
En un ensayo clásico sobre gobierno de leyes o gobierno de hombres, se narra que al final de cuentas son los hombres los que hacen las leyes y las leyes modulan las actitudes y los comportamientos de los hombres, pero que al final de cuentas debe prevalecer el gobierno de las leyes sobre el gobierno de los hombres.
No obstante que las leyes son producto de la propia acción y voluntad humana, y eso es fundamental, porque cuando emprendimos un conjunto de reformas electorales para mejorar el sistema electoral mexicano allá por el año 88, sin que dejemos de reconocer que había antes varias reformas buscando ampliar los derechos políticos, como se había reducido la edad hasta 18 años de edad para ejercer la ciudadanía, se habían creado el voto a las mujeres, se había establecido el mecanismo de diputados de partido para ampliar la representación de las oposiciones en el Congreso, pero un replanteamiento integral del sistema electoral resultó necesario, ello como consecuencia de la crisis de legitimidad que surgió de la elección de 1988.
Y a la hora de ir trabajando en las reformas sucesivas que se han dado desde entonces, por lo menos me correspondió trabajar en la de 88, 89, 91, 93, en la 94, en la de 96, en la de 2007 y 2008, y la más reciente de 2013-2014 ya no me correspondió participar estando en funciones como gobernador de Tabasco.
Se requiere el equilibrio necesario entre el desarrollo institucional y el desarrollo de la cultura política, si no se apareja, si no se logran conjuntar de alguna manera, pueden bloquearse mutuamente, ya que si el desarrollo institucional se dispara y se va muy adelante y deja atrás la cultura política que es el conjunto de actitudes y comportamientos de las personas, entonces la cultura política no deja pasar el avance institucional, puede estar en la norma, pero puede ser normal o aplicada, puede no ser derecho positivo, puede ser la vieja consigna de la colonia cuando llegaban las ordenanzas de indias de acátese pero no se cumplan.
Por el contrario, si los comportamientos políticos rebasan el desarrollo institucional, habrá turbulencias en la sociedad y quizá hasta movimientos subversivos y revolucionarios que busquen por una vía diferente a la democrática, modificar el establecimiento del conjunto de instituciones establecidas.
De tal manera, que el desarrollo institucional y desarrollo de la cultura política, deben venir en armonía, pero claro, el desarrollo institucional tiene que ver con el deber ser y el desarrollo de la cultura política tiene que ver con el ser, y si disparamos el deber ser con respecto del ser, por supuesto se presenta la componenda. Y si por el contrario, el ser adelante al deber ser, las instituciones se quedan obsoletas y no me responden a las necesidades de la sociedad, por eso además de los esfuerzos de mejoramiento institucional que se han hecho a lo largo de todos estos años para mejorar nuestra democracia en su vertiente electoral fundamentalmente, se requiere de esfuerzos nacional electoral a cargo de la organización comicial.
Cuando lo creamos y lo diseñamos primero a nivel constitucional en el 89, segundo a nivel del COFIPE, en los 90 creamos en su estructura una dirección de educación cívica y cultura política, precisamente conscientes de que era necesario que junto con el esfuerzo institucional de mejorar de todo el proceso electoral y de relegitimación, hubiera también un avance en las actitudes y los comportamientos ciudadanos.
Es cierto, puede haber muchos esfuerzos de dirección física y de cultura política, y no concretarse en prácticas democráticas; por eso, hemos sostenido que la cultura política de la democracia, sólo se asimila practicando la democracia.
Pero hay que preparar a la población para hacerlo, pero lo importante es practicar la democracia, ya que hemos evolucionado muchísimo en el ámbito electoral; los primeros debates allá por el 88 eran de cómo construir una autoridad electoral imparcial, cómo hacer que los “muertos” no votan en el día de la elección y que aparecen en el padrón electoral, cómo elegir funcionarios de casilla que no vinieran en línea directa, decía la oposición de aquel entonces, que el presidente de la República nombra al Secretario de Gobernación que presida la Comisión Federal Electoral, él designa a los presidentes de las comisiones locales electorales, que designan a las comisiones distritales electorales, que designan a los integrantes, por lo tanto, el presidente de la República organiza toda la elección y había que buscar mecanismos para romper esa cadena de mando y de jerarquía que implicaba un manejo no imparcial de la elección.
Y fuimos evolucionando las reformas sucesivas, se fueron desplazando hacia otros temas, tener mecanismos de justicias electorales imperativas; al principio, el primer tribunal de lo contencioso electoral con sus resoluciones, eran simples recomendaciones para los colegios electorales constituidos en las cámaras de diputados y de senadores, que eran quienes decían la última palabra para calificar las elecciones.
En el 94, con la emergencia por el EZLN y el asesinato de Luis Donaldo Colosio, se modificó la estructura del Consejo del Instituto Federal Electoral.
En aquel momento, se aceptaron a los visitantes internacionales, en realidad observadores extranjeros y se les quitó el voto a los partidos políticos en el seno del Consejo General Electoral, y así se fue avanzando.
La reforma del 96 fue muy importante para ciudadanizar el IFE, para que el secretario gobernación dejará de percibir su consejo general, ello para establecer un sistema integral de Justicia electoral, que no sólo resolviera las controversias derivadas de las resultados electorales, sino también para garantizar los derechos de la ciudadanía, que en varias recomendaciones, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos nos había dicho ver que México no contaba, para decirlo por economía de lenguaje, con un juicio de amparo en materia electoral.
Porque después de 100 años de la famosa polémica entre Ignacio Vallarta y José María Iglesias, el poder judicial, primero por práctica, luego por jurisprudencia y luego por ley, se había exento de participar en las elecciones, ello para no contaminarse políticamente.
Todo esto surgió por la polémica que será recordada cuando Benito Juárez llegó a ser presidente, porque era presidente de la Suprema corte de Justicia de la Nación, y en la ausencia absoluta del presidente, el presidente de la corte entraba; y cuando muere Benito Juárez en 1872, lo sustituye Sebastián Lerdo de Tejada, que era presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, y cuándo Sebastián Lerdo estaba, José María Iglesias la busca, y que después está en la disyuntiva de ante la insurrección de Porfirio Díaz frente a la elección de Lerdo de Tejada, de tener que decidir si la elección era legal y legítima, y quien decidía que era legal y legítima.
Iglesias tuvo la grandeza de renunciar a la Suprema Corte de Justicia de la Nación y de también levantarse en armas contra Lerdo de Tejada, y finalmente, fue don Porfirio Díaz el que se quedó bajo el grito de no reelección; se quedó 34 años, donde a veces en el ejercicio del poder, se olvidan algunas cosas planteadas al inicio.
Pero lo importante es esa cara de la reforma del 96, pudimos diseñar un sistema integral de Justicia electoral, que atendió el juicio de protección de los derechos políticos del ciudadano, que más tarde en 2007 y 2008, lo hicimos también del militante y que ya lo había hecho el Tribunal por la vía de la jurisprudencia.
Y también se estableció el juicio de revisión constitucional en materia electoral, para que agotada las instancias electorales locales, se pudiera acudir en tribunal de alzada en segunda instancia, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación para que dijera la última palabra sobre las elecciones locales.
Fuimos avanzando; hoy el debate son otros temas que dan cuenta de alguna manera, de nuestros avances; así fuimos avanzando mucho en las reglas de acceso al poder, pero no avanzamos al mismo ritmo ni de la misma manera ni con la misma simultaneidad en las reglas de ejercicio del poder.
Y todavía tenemos rezagos en este sentido, por eso sí los especialistas define qué transición es el periodo de tiempo que va del cambio de un régimen político a otro, es que podemos afirmar que la transición democrática mexicana no ha concluido, se quedó inconclusa para empezar a empezar a discutir el concepto de régimen en su primera sección régimen político tenía que ver con forma de gobierno:
Posteriormente en la concepción de hoy en día, régimen político tiene que ver con el conjunto de reglas, instituciones, normas procedimientos que regulan el acceso al poder y el ejercicio del poder y los valores que sustentan esas normas instituciones y procedimientos, que tiene dos sentidos, hoy régimen político quiere decir forma de gobierno republicano, monárquico, republicano, parlamentario, republicano presidencial, pero también tiene que ver con la forma de las reglas totalitarios, reglas autoritarias, reglas democráticas y la sección de los tránsitos.
En el sentido de que se transita no tanto de un cambio de forma de gobierno, que dejemos de ser República Federal presidencial; Por ejemplo, si un cambio de las reglas de la calidad de las reglas de autoritarias, y hacer democrática originalmente sólo dos regímenes, el totalitario y democrático, y fue el político español Juan Linz que en los años 60, introdujo el concepto de régimen político autoritario.
Pues bien si transiciones de cambio de un régimen político a otro, pero no necesariamente en la sección de cambio de forma de gobierno, sino de cambio de las reglas y de la calidad de las reglas que se les ha sentido que se tienen que combinar el diseño institucional y los comportamientos políticos.
Y claro, que hemos tenido cambio de régimen político; ya no estamos donde ya no hay un partido hegemónico, ya no hay un presidente hegemónico, pero no hemos culminado el proceso, hay un nuevo régimen político.
Sí, pero es su producto del cambio en la correlación de fuerzas, no es producto del diseño del talento de la creación de las fuerzas políticas para establecer el nuevo esquema organizacional que requiere la nueva realidad mexicana.
Y todavía nos movemos entre un régimen político que no acaba de morir del todo, y un nuevo régimen político que no acaba de nacer del todo, y eso es lo que se tiene que culminar.
Por eso ahora el debate se ha trasladado no tanto a qué sí votan los muertos, o cómo se integra la casilla o cómo se integran las autoridades electorales, los funcionarios de casilla, sino el debate está en estos términos.
Es bueno que la semana de la Democracia considere la gobernabilidad de la Democracia, de la gobernanza de la participación ciudadana, dos de los ingredientes junto con el medio ambiente, fundamentales de nuestra democracia en esta semana de la democracia.
Es que hoy hablamos de que el régimen político se ha agotado y que hay que pensar en una nueva forma de gobierno, y para lo cual se estableció en la constitución, en la última reforma la posibilidad de que un presidente de la república, sin mayorías en las cámaras del congreso, cosa que ocurrió en 88, el presidente de la república no tuvo mayoría calificada en la cámara de diputados, ya no pudo promover por sí solo con su derecho de iniciativa constitucional, reformas constitucionales, requirió el acuerdo con otra fuerza política.
Es que antes no haya habido acuerdos políticos, si lo había, pero la condición del partido hegemónico era tal, que con la frase contigo o sin ti, yo reformó la Constitución.
Y esto cambio en el 88, era contigo o no la reforma, porque ya no le alcanzaba los números.
Me tocó participar en la primera reforma, la electoral de 88-89 derivado de la situación de que por vez primera, no hubiera mayoría calificada en la cámara de diputados.
Luego por azares del destino, me tocó ser el coordinador parlamentario del primer grupo del PRI que no tuvo mayoría absoluta, es decir la mitad más uno en la 57 legislatura de la cámara de diputados, ya que para hacer sólo la ley, y ahora ya el partido mayoritario ya no podías no sólo reformar sólo la Constitución, sino no podía cambiar la ley.
Y a partir de 97, nunca más hasta ahora, nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la cámara de diputados. Y a partir del 2000 nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la cámara de senadores.
Entonces, mayorías diferentes en el congreso, distintas a la mayoría que llevó al presidente de la República, y lo mismo ocurre en muchas gubernaturas, congresos locales, con mayorías diferentes a la del titular del ejecutivo, hacen que se presente lo que la teoría llama el gobierno dividido, algunos prefieren hablar del gobierno compartido.
Lo cierto, es que ya lo había dicho que el simple cambio en la correlación de fuerzas, cambia el régimen político sin necesidad de tocar la Constitución y hacer reforma de diseño constitucional, porque si es la misma mayoría la que está en el ejecutivo y la misma mayoría en el legislativo, lo más probable que colabore, se privilegia en el principio de colaboración entre poderes, pero sí es una mayoría diferente a la que está en el ejecutivo de la que está en el legislativo, es posible que la fuerza política privilegia la separación de poderes .
Y eso es lo que hemos vivido en México, el cambio de la correlación de fuerzas que ha hecho que pasemos de la colaboración entre los poderes, a la separación entre los poderes, que se privilegió uno u otro, sin que quiera decir que no haya habido colaboración y haya habido muchas reformas.
En la elección del 2000, Vicente Fox al tomar posesión, había dicho que el presidente propone y el congreso dispone, reconociendo la nueva realidad; pero para la elección intermedia del 2003 salió el personalmente en los spots a hacer propaganda para decir quitarle el freno al cambio, diciendo que el congreso en su nueva realidad política y correlación de fuerzas era el obstáculo al cambio.
Y a partir de ahí, hubo un diagnóstico falso de que el congreso detenía el cambio y de que había que modificar el diseño del Congreso y que había que disminuir los plurinominales, que había que desaparecer los plurinominales o que había que establecer una cláusula de gobernabilidad, para que el que tuviera mayoría relativa, tuvieron de premio diputados.
Me acuerdo que en la primera conversación con el presidente electo Enrique Peña Nieto y yo gobernador electo, le dije presidente la propuesta de la cláusula de gobernabilidad, que era de él como gobernador del Estado de México, que están partiendo de un diagnóstico falso de que el congreso tiene paralizado el país, y le dije, miré el congreso ha hecho todas estas reformas constitucionales, le di los datos duros, y le dije se logró la autonomía del Banco de México, la reforma del Estado con la Iglesia, la cancelación del reparto agrario, la autonomía del INEGI, los Derechos Humanos, el amparo, la transparencia y acceso a la información.
No nos hemos puesto de acuerdo en unas reformas estructurales en ese momento estaban detenidas, como la eléctrica, la petrolera la fiscal, la de telecomunicaciones y la reforma laboral.
Y finalmente las reformas se hicieron sin cambiar el diseño de las cámaras, y en un acuerdo posterior, en privado me dijo el presidente Peña Nieto, usted tenía razón, el problema no era de diseño, sino era de desempeño de las fuerzas políticas, de operación política, de arreglos en las cámaras, pero nadie podía decir que el congreso tuviera paralizar al país.
Cuando por el contrario existe una cantidad de reformas constitucionales, donde el en instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM, ha tenido la curiosidad de saber cuántas palabras tenía la constitución en su texto original de 1917, y si mal no recuerdo hablaba que tenía 20 mil, hoy tiene 80 mil, imagínense si ha habido o no reformismo constitucional, es lo que tiene de bueno, mantener la normal, renovar los consensos y en lo que tiene de malo, generar seguridad jurídica por la frecuencia del cambio las normas, y en las reglas del juego, que muchas veces no se han consolidado, no se han terminado de asentar y ya las estamos cambiando través de nueva cuenta.
Pero parálisis legislativa, nunca hubo en el país. Pero con todo se busca construir algunas mayorías más estables.
Y entonces se está hablando del gobierno de coalición; según nuestra Constitución, quiero decir que buscando en el derecho comparado, yo no me encontré ninguna constitución que tenga establecido en su texto los gobiernos de coalición; las coaliciones son producto de la política de derecho, pero los mexicanos todo lo llevamos a la norma, porque casi partimos del supuesto que sí no sé constitucionalista, no existe.
Entonces queremos llevarla a la Constitución, que es herencia española, y de alguna manera establecimos que un presidente de la república que no tenga mayoría en el congreso, puede optar por ir a un gobierno de coalición; no es obligatorio que el presidente puede decidir seguir como hemos ido.
Ambas cámaras deben ir construyendo mayoría cada vez, a veces con unos partidos a veces con otros, a veces con todos, a veces no se construye la mayoría y no salen las reglas, pero básicamente aquí la idea es construir un gobierno de coalición.
Lo cual implica suscribir un convenio, establecer un programa de como desarrollarse por la coalición. Y aquel congreso ratifica la integración del gabinete presidencial, y las decisiones las dejen por lo menos colegiadas, en una especie de gobierno de gabinete. Habla de nuestros avances, pero claro, cada elección es un reto, ya dijeron aquí el tamaño de elecciones, la más grande en el número de elecciones de cargos que se va a competir; cuando yo dirigía el IFE y me tocó organizar la elección de 94, el padrón era de 55 millones de ciudadanos, hoy están hablando de 89, entonces evidentemente que cada elección tiene su propia problemática, pero en el fondo ya fuimos dejando atrás muchos de los problemas que originaron la crisis de legitimidad del 88 y los problemas derivados de un largo régimen hegemónico.
Y ahora, ya estamos viendo sobre el ejercicio del poder y el funcionamiento, porque finalmente si bien mucho politólogo reclama la autonomía de lo político respecto de las demás, han generado pues severos problemas de desigualdad social, de los que derivan patologías, desempleo, incidencia delictiva, pobreza, marginación, déficit de ciudadanía, porque cuando no se tiene para comer, difícilmente se está en condiciones de dilucidar quién es la mejor opción de gobierno, sino quién me regala más y el problema lo resuelve el dinero, no es el voto razonado de los ciudadanos.
Tenemos ahí muchos problemas que resolver, pero evidentemente tenemos que tener gobiernos eficaces, porque si no viene el desencanto con la democracia, el latino barómetro qué es un mecanismo que mide la opinión pública política con frecuencia en el América Latina, llegó a establecer alguna vez una pregunta si preferías un gobierno autoritario, pero resolvía los problemas económicos, o un gobierno democrático que no lo resuelva.
La respuesta fue que me quedo con el gobierno autoritario que me resuelva el empleo y mi problema económico, y ese es el tema que no van embonados el avance político con el avance económico, y la reacción de las sociedades es echarle toda la culpa la política y a la democracia, porque al final de cuentas es la actividad.
Se define como la única actividad capaz de asignar valores de manera diferente a la lógica del mercado que rigen la economía; efectivamente, el único que por autoridad puede decir eso va a ser así, haya o no haya costo-beneficio, es el poder político; todo lo demás es función de lo que diga el mercado, y el mercado puede ser muy cruel.
Entonces en esa lógica es que se debate hoy, no sólo en México y que tiene que ver con muchas cosas, el descrédito de la política y los políticos con descredito. En primer lugar de responsabilidades de la política y los políticos a los que hay que reclamarles, a los que la han desprestigiado, a los que la han echado a perder, a los que la han usado para enriquecerse como vía de movilidad económica, pero no catalogar a todos por igual, porque no todos somos iguales.
Pero en segundo lugar hay poderes fácticos que quieren competir con el poder político y embestir y deslegitimarlo, y son poderes mediáticos, poderes económicos y poderes incluso del narcotráfico, y todos esos embisten contra la política y los políticos, y al rato los propios políticos profesionales tratan de deslindarse y decir yo no soy político, yo soy ciudadano.
En el estadio de desarrollo de la humanidad, que hayamos inventado instituciones mejores que las representativas, ya que quienes dicen que van a gobernar con el pueblo y que lo representan, desprecian a los congresos y otro dialogan con el pueblo y le consultan sí o no están de acuerdo en esto, sí o no, eso es populismo total.
Qué son los mejor que las instituciones representativas o pretenden decir que es mejor un ciudadano que un político de un partido, claro que los partidos está mal y hay que reformarlo, hay que modificarlos y hay que lograr que lleguen los mejores políticos, no los peores.
Pero si negamos a la política, si asumimos que la política es la responsable de la economía, porque la economía domine a la política y no la política la economía, entonces evidentemente la política va a tener una mala división del trabajo.
Qué tiene una racionalidad económica impecable, pero que no tome en cuenta las circunstancias en que está el grueso de la población, y eso es lo que hay que hacer, conciliar la política con la economía y reivindicar la política.

Porque lo que nos ofrecen los paraísos terrenales a la vuelta de la esquina, de que no va a ser el partido político sino el ciudadano, el hombre providencial que va a venir a salvarnos, eso ya lo vivimos en el siglo 19, ni Iturbide ni López de Santa Anna y Porfirio Díaz nos salvaron.
Si regresa y está de vuelta al Caudillo, es un retroceso histórico de dos siglos, no de continuar con el mismo régimen, querer restaurar un régimen político en agonía, siempre mirar de frente, hacia delante.
Y en ese sentido es que tenemos que hacer es desarrollo político progresivo del país, porque el problema del independiente es con quién gobierna, no digo que no tenga gabinete, gabinete va a tener, pero que aliados en el congreso, se llega solito, como Llanero Solitario, con qué aliados en los congresos locales, y sí tiene que reformar la Constitución y necesita dos terceras partes de la cámara de diputados o tercera parte de la cámara de senadores y la mitad de las legislaturas locales.
Vamos a descubrir que un ciudadano, que un hombre providencial no tiene mayoría en el congreso y vamos a tener un problema de ingobernabilidad, no en la sección original.
Cuándo existió la comisión trilateral y qué promovió para ese sí que era el asesor de política exterior y seguridad Nacional de Jimmy Carter, le encargaron un estudio a tres intelectuales un americano, el famoso Samuel Huntington, un francés europeo Michel Crozier y un japonés, y produjeron un documento donde por vez primera, hablaron de gobernabilidad y la concepción inicial de gobernabilidad, que era la crisis fiscal del estado, ya que al no tener recursos suficiente para atender todas las demandas sociales y las demandas ciudadanas y las necesidades, iban a revisar la capacidad del estado, que iban a generar crisis de gobernabilidad, porque no habría respuesta a los reclamos sociales.
Sino tu necesidad la vuelves demanda efectiva y demanda efectiva se pueda pagar la necesidad, la vas a tener es un ser humano, pero si no es demanda efectiva no vale en el mercado y por eso hemos tenido esta brutal desigualdad sociales, a migraciones masivas, producto del esquema neoliberal.
Pero por otra parte, es pretender resolver de esa manera sólo la noción de gobernabilidad que ha venido avanzando, la noción de gobernanza, porque puede haber problemas de gobernabilidad no sólo por la capacidad del Estado, para dar respuesta a la sociedad sí no está bien por los problemas de descoordinación entre los poderes del Estado, reducir el gobierno dividido en el caso del presidencialismo en el parlamentarismo y se ponía como modelo en una polémica famosa de los 70.
Justamente Juan Lince Valenzuela decía que lo mejor para América Latina era ir al parlamentarismo, porque ahí las crisis se resuelve con una nueva elección, pero primero se forma la mayoría y después se forma el gobierno, y gobierna el que tiene la mayoría en el congreso.
En cambio, en el presidencialismo se elige al presidente por un lado y a los congresistas por otro, y puede haber dos mayoría diferente y haber gobierno dividido en el parlamentarismo, no: pero fíjense que esa defensa el parlamentarismo acaba de entrar en crisis hace poco van tres países importantes de Europa el mayor fue encima no esencial elección y no se ponen de acuerdo para hacer una coalición que diera mayoría en el parlamento y hubiera gobierno.
En España se pasó 10 meses sin gobierno, porque tampoco se ponen de acuerdo, claro por una disposición constitucional el jefe de gobierno saliente se le prórroga el mandato, pero no es electo y hasta que 10 meses después lograron construir la mayoría; y también en los Países Bajos ya hubo crisis de no haber gobierno, porque no hay mayoría de todos, hoy la realidad lo echado abajo porque en el presidencialismo la crisis se da cuando se enfrentan los poderes ya constituidos, y por lo menos la permanencia del ejecutivo de 6 años lo mantiene libre del voto de censura que existe en el parlamento.
Y que se es una inestabilidad de gobiernos de quitarlos por no tener la mayoría en el parlamentarismo; se supone que primero hay mayoría y luego el gobierno, Pero aquí se construye la mayoría qué es lo que ha pasado en estos tres ejemplos que le mencionó.
Entonces el parlamentarismo también tiene sus dificultades; se ha planteado un híbrido, donde Sartori hablaba de que la cuarta República, la quinta República francesa era semipresidencial, y semiparlamentario, si el presidente tenía la mayoría en la asamblea puede nombrar el Primer Ministro, pero si el presidente francés no tenía la mayoría en la asamblea, entonces la asamblea nombraba al Primer Ministro, y podía ser de oposición.
Y entonces viene la cohabitación de un presidente de un partido y un Primer Ministro de otro partido, y los dos así al gobierno. Entonces el problema del diseño institucional es complejo, tiene que ver con muchas cosas con la correlación de fuerzas con la historia, con lo que evitar no le llama el contexto nosotros, por ejemplo todas las repúblicas latinoamericanas sin que dejemos de mencionar que hubo otras causas, Reyes Heroles en su investigación histórica sobre el liberalismo mexicano, se encargó de detallar las causas propias, por el cual nosotros fuimos República Federal y llega a afirmar que si el genio americano no hubiera inventado el federalismo en Estados Unidos, lo hubiéramos tenido que inventar nosotros.
Allá era para unir 13 colonias separadas en una federación; acá era para evitar que un estado unitario, un virreinato no se deshiciera con una serie de repúblicas, que ya cada quien empezaba a jalar para su lado.
Y ustedes pueden comparar hoy en federalismo americano y el federalismo mexicano, y parece que estuviéramos hablando de situaciones diferentes, funcionan totalmente distinto.
Y si ustedes estudian el presidencialismo Americano y el presidencialismo mexicano, parece que estuviéramos hablando de dos instituciones diferentes, porque por lo que no le llama el contexto la historia, la cultura el piso de igualdad social del que se parte la cultura política, la correlación de fuerzas y en específico de cada país, el contexto hace la diferencia.
Claro que se puede exportar la democracia, pero la democracia se tiene que dar en las condiciones específicas de cada pueblo y ese es el que le da los contenidos y la especificidad a la democracia. Así hemos ido avanzando en nuestro proceso democratización y éste es parte de los desafíos de la elección del 2018.
Es que antes no haya habido acuerdos políticos, si lo había, pero la condición del partido hegemónico era tal, que con la frase contigo o sin ti, yo reformó la Constitución.
Y esto cambio en el 88, era contigo o no la reforma, porque ya no le alcanzaba los números.
Me tocó participar en la primera reforma, la electoral de 88-89 derivado de la situación de que por vez primera, no hubiera mayoría calificada en la cámara de diputados.
Luego por azares del destino, me tocó ser el coordinador parlamentario del primer grupo del PRI que no tuvo mayoría absoluta, es decir la mitad más uno en la 57 legislatura de la cámara de diputados, ya que para hacer sólo la ley, y ahora ya el partido mayoritario ya no podías no sólo reformar sólo la Constitución, sino no podía cambiar la ley.
Y a partir de 97, nunca más hasta ahora, nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la cámara de diputados. Y a partir del 2000 nadie ha vuelto a tener la mitad más uno en la cámara de senadores.
Entonces, mayorías diferentes en el congreso, distintas a la mayoría que llevó al presidente de la República, y lo mismo ocurre en muchas gubernaturas, congresos locales, con mayorías diferentes a la del titular del ejecutivo, hacen que se presente lo que la teoría llama el gobierno dividido, algunos prefieren hablar del gobierno compartido.
Lo cierto, es que ya lo había dicho que el simple cambio en la correlación de fuerzas, cambia el régimen político sin necesidad de tocar la Constitución y hacer reforma de diseño constitucional, porque si es la misma mayoría la que está en el ejecutivo y la misma mayoría en el legislativo, lo más probable que colabore, se privilegia en el principio de colaboración entre poderes, pero sí es una mayoría diferente a la que está en el ejecutivo de la que está en el legislativo, es posible que la fuerza política privilegia la separación de poderes .
Y eso es lo que hemos vivido en México, el cambio de la correlación de fuerzas que ha hecho que pasemos de la colaboración entre los poderes, a la separación entre los poderes, que se privilegió uno u otro, sin que quiera decir que no haya habido colaboración y haya habido muchas reformas.
En la elección del 2000, Vicente Fox al tomar posesión, había dicho que el presidente propone y el congreso dispone, reconociendo la nueva realidad; pero para la elección intermedia del 2003 salió el personalmente en los spots a hacer propaganda para decir quitarle el freno al cambio, diciendo que el congreso en su nueva realidad política y correlación de fuerzas era el obstáculo al cambio.
Y a partir de ahí, hubo un diagnóstico falso de que el congreso detenía el cambio y de que había que modificar el diseño del Congreso y que había que disminuir los plurinominales, que había que desaparecer los plurinominales o que había que establecer una cláusula de gobernabilidad, para que el que tuviera mayoría relativa, tuvieron de premio diputados.
Me acuerdo que en la primera conversación con el presidente electo Enrique Peña Nieto y yo gobernador electo, le dije presidente la propuesta de la cláusula de gobernabilidad, que era de él como gobernador del Estado de México, que están partiendo de un diagnóstico falso de que el congreso tiene paralizado el país, y le dije, miré el congreso ha hecho todas estas reformas constitucionales, le di los datos duros, y le dije se logró la autonomía del Banco de México, la reforma del Estado con la Iglesia, la cancelación del reparto agrario, la autonomía del INEGI, los Derechos Humanos, el amparo, la transparencia y acceso a la información.
No nos hemos puesto de acuerdo en unas reformas estructurales en ese momento estaban detenidas, como la eléctrica, la petrolera la fiscal, la de telecomunicaciones y la reforma laboral.
Y finalmente las reformas se hicieron sin cambiar el diseño de las cámaras, y en un acuerdo posterior, en privado me dijo el presidente Peña Nieto, usted tenía razón, el problema no era de diseño, sino era de desempeño de las fuerzas políticas, de operación política, de arreglos en las cámaras, pero nadie podía decir que el congreso tuviera paralizar al país.
Cuando por el contrario existe una cantidad de reformas constitucionales, donde el en instituto de investigaciones jurídicas de la UNAM, ha tenido la curiosidad de saber cuántas palabras tenía la constitución en su texto original de 1917, y si mal no recuerdo hablaba que tenía 20 mil, hoy tiene 80 mil, imagínense si ha habido o no reformismo constitucional, es lo que tiene de bueno, mantener la normal, renovar los consensos y en lo que tiene de malo, generar seguridad jurídica por la frecuencia del cambio las normas, y en las reglas del juego, que muchas veces no se han consolidado, no se han terminado de asentar y ya las estamos cambiando través de nueva cuenta.
Pero parálisis legislativa, nunca hubo en el país. Pero con todo se busca construir algunas mayorías más estables.
Y entonces se está hablando del gobierno de coalición; según nuestra Constitución, quiero decir que buscando en el derecho comparado, yo no me encontré ninguna constitución que tenga establecido en su texto los gobiernos de coalición; las coaliciones son producto de la política de derecho, pero los mexicanos todo lo llevamos a la norma, porque casi partimos del supuesto que sí no sé constitucionalista, no existe.
Entonces queremos llevarla a la Constitución, que es herencia española, y de alguna manera establecimos que un presidente de la república que no tenga mayoría en el congreso, puede optar por ir a un gobierno de coalición; no es obligatorio que el presidente puede decidir seguir como hemos ido.
Ambas cámaras deben ir construyendo mayoría cada vez, a veces con unos partidos a veces con otros, a veces con todos, a veces no se construye la mayoría y no salen las reglas, pero básicamente aquí la idea es construir un gobierno de coalición.
Lo cual implica suscribir un convenio, establecer un programa de como desarrollarse por la coalición. Y aquel congreso ratifica la integración del gabinete presidencial, y las decisiones las dejen por lo menos colegiadas, en una especie de gobierno de gabinete. Habla de nuestros avances, pero claro, cada elección es un reto, ya dijeron aquí el tamaño de elecciones, la más grande en el número de elecciones de cargos que se va a competir; cuando yo dirigía el IFE y me tocó organizar la elección de 94, el padrón era de 55 millones de ciudadanos, hoy están hablando de 89, entonces evidentemente que cada elección tiene su propia problemática, pero en el fondo ya fuimos dejando atrás muchos de los problemas que originaron la crisis de legitimidad del 88 y los problemas derivados de un largo régimen hegemónico.
Y ahora, ya estamos viendo sobre el ejercicio del poder y el funcionamiento, porque finalmente si bien mucho politólogo reclama la autonomía de lo político respecto de las demás, han generado pues severos problemas de desigualdad social, de los que derivan patologías, desempleo, incidencia delictiva, pobreza, marginación, déficit de ciudadanía, porque cuando no se tiene para comer, difícilmente se está en condiciones de dilucidar quién es la mejor opción de gobierno, sino quién me regala más y el problema lo resuelve el dinero, no es el voto razonado de los ciudadanos.
Tenemos ahí muchos problemas que resolver, pero evidentemente tenemos que tener gobiernos eficaces, porque si no viene el desencanto con la democracia, el latino barómetro qué es un mecanismo que mide la opinión pública política con frecuencia en el América Latina, llegó a establecer alguna vez una pregunta si preferías un gobierno autoritario, pero resolvía los problemas económicos, o un gobierno democrático que no lo resuelva.
La respuesta fue que me quedo con el gobierno autoritario que me resuelva el empleo y mi problema económico, y ese es el tema que no van embonados el avance político con el avance económico, y la reacción de las sociedades es echarle toda la culpa la política y a la democracia, porque al final de cuentas es la actividad.
Se define como la única actividad capaz de asignar valores de manera diferente a la lógica del mercado que rigen la economía; efectivamente, el único que por autoridad puede decir eso va a ser así, haya o no haya costo-beneficio, es el poder político; todo lo demás es función de lo que diga el mercado, y el mercado puede ser muy cruel.
Entonces en esa lógica es que se debate hoy, no sólo en México y que tiene que ver con muchas cosas, el descrédito de la política y los políticos con descredito. En primer lugar de responsabilidades de la política y los políticos a los que hay que reclamarles, a los que la han desprestigiado, a los que la han echado a perder, a los que la han usado para enriquecerse como vía de movilidad económica, pero no catalogar a todos por igual, porque no todos somos iguales.
Pero en segundo lugar hay poderes fácticos que quieren competir con el poder político y embestir y deslegitimarlo, y son poderes mediáticos, poderes económicos y poderes incluso del narcotráfico, y todos esos embisten contra la política y los políticos, y al rato los propios políticos profesionales tratan de deslindarse y decir yo no soy político, yo soy ciudadano.
En el estadio de desarrollo de la humanidad, que hayamos inventado instituciones mejores que las representativas, ya que quienes dicen que van a gobernar con el pueblo y que lo representan, desprecian a los congresos y otro dialogan con el pueblo y le consultan sí o no están de acuerdo en esto, sí o no, eso es populismo total.
Qué son los mejor que las instituciones representativas o pretenden decir que es mejor un ciudadano que un político de un partido, claro que los partidos está mal y hay que reformarlo, hay que modificarlos y hay que lograr que lleguen los mejores políticos, no los peores.
Pero si negamos a la política, si asumimos que la política es la responsable de la economía, porque la economía domine a la política y no la política la economía, entonces evidentemente la política va a tener una mala división del trabajo.
Qué tiene una racionalidad económica impecable, pero que no tome en cuenta las circunstancias en que está el grueso de la población, y eso es lo que hay que hacer, conciliar la política con la economía y reivindicar la política.

Porque lo que nos ofrecen los paraísos terrenales a la vuelta de la esquina, de que no va a ser el partido político sino el ciudadano, el hombre providencial que va a venir a salvarnos, eso ya lo vivimos en el siglo 19, ni Iturbide ni López de Santa Anna y Porfirio Díaz nos salvaron.
Si regresa y está de vuelta al Caudillo, es un retroceso histórico de dos siglos, no de continuar con el mismo régimen, querer restaurar un régimen político en agonía, siempre mirar de frente, hacia delante.
Y en ese sentido es que tenemos que hacer es desarrollo político progresivo del país, porque el problema del independiente es con quién gobierna, no digo que no tenga gabinete, gabinete va a tener, pero que aliados en el congreso, se llega solito, como Llanero Solitario, con qué aliados en los congresos locales, y sí tiene que reformar la Constitución y necesita dos terceras partes de la cámara de diputados o tercera parte de la cámara de senadores y la mitad de las legislaturas locales.
Vamos a descubrir que un ciudadano, que un hombre providencial no tiene mayoría en el congreso y vamos a tener un problema de ingobernabilidad, no en la sección original.
Cuándo existió la comisión trilateral y qué promovió para ese sí que era el asesor de política exterior y seguridad Nacional de Jimmy Carter, le encargaron un estudio a tres intelectuales un americano, el famoso Samuel Huntington, un francés europeo Michel Crozier y un japonés, y produjeron un documento donde por vez primera, hablaron de gobernabilidad y la concepción inicial de gobernabilidad, que era la crisis fiscal del estado, ya que al no tener recursos suficiente para atender todas las demandas sociales y las demandas ciudadanas y las necesidades, iban a revisar la capacidad del estado, que iban a generar crisis de gobernabilidad, porque no habría respuesta a los reclamos sociales.
Sino tu necesidad la vuelves demanda efectiva y demanda efectiva se pueda pagar la necesidad, la vas a tener es un ser humano, pero si no es demanda efectiva no vale en el mercado y por eso hemos tenido esta brutal desigualdad sociales, a migraciones masivas, producto del esquema neoliberal.
Pero por otra parte, es pretender resolver de esa manera sólo la noción de gobernabilidad que ha venido avanzando, la noción de gobernanza, porque puede haber problemas de gobernabilidad no sólo por la capacidad del Estado, para dar respuesta a la sociedad sí no está bien por los problemas de descoordinación entre los poderes del Estado, reducir el gobierno dividido en el caso del presidencialismo en el parlamentarismo y se ponía como modelo en una polémica famosa de los 70.
Justamente Juan Lince Valenzuela decía que lo mejor para América Latina era ir al parlamentarismo, porque ahí las crisis se resuelve con una nueva elección, pero primero se forma la mayoría y después se forma el gobierno, y gobierna el que tiene la mayoría en el congreso.
En cambio, en el presidencialismo se elige al presidente por un lado y a los congresistas por otro, y puede haber dos mayoría diferente y haber gobierno dividido en el parlamentarismo, no: pero fíjense que esa defensa el parlamentarismo acaba de entrar en crisis hace poco van tres países importantes de Europa el mayor fue encima no esencial elección y no se ponen de acuerdo para hacer una coalición que diera mayoría en el parlamento y hubiera gobierno.
En España se pasó 10 meses sin gobierno, porque tampoco se ponen de acuerdo, claro por una disposición constitucional el jefe de gobierno saliente se le prórroga el mandato, pero no es electo y hasta que 10 meses después lograron construir la mayoría; y también en los Países Bajos ya hubo crisis de no haber gobierno, porque no hay mayoría de todos, hoy la realidad lo echado abajo porque en el presidencialismo la crisis se da cuando se enfrentan los poderes ya constituidos, y por lo menos la permanencia del ejecutivo de 6 años lo mantiene libre del voto de censura que existe en el parlamento.
Y que se es una inestabilidad de gobiernos de quitarlos por no tener la mayoría en el parlamentarismo; se supone que primero hay mayoría y luego el gobierno, Pero aquí se construye la mayoría qué es lo que ha pasado en estos tres ejemplos que le mencionó.
Entonces el parlamentarismo también tiene sus dificultades; se ha planteado un híbrido, donde Sartori hablaba de que la cuarta República, la quinta República francesa era semipresidencial, y semiparlamentario, si el presidente tenía la mayoría en la asamblea puede nombrar el Primer Ministro, pero si el presidente francés no tenía la mayoría en la asamblea, entonces la asamblea nombraba al Primer Ministro, y podía ser de oposición.
Y entonces viene la cohabitación de un presidente de un partido y un Primer Ministro de otro partido, y los dos así al gobierno. Entonces el problema del diseño institucional es complejo, tiene que ver con muchas cosas con la correlación de fuerzas con la historia, con lo que evitar no le llama el contexto nosotros, por ejemplo todas las repúblicas latinoamericanas sin que dejemos de mencionar que hubo otras causas, Reyes Heroles en su investigación histórica sobre el liberalismo mexicano, se encargó de detallar las causas propias, por el cual nosotros fuimos República Federal y llega a afirmar que si el genio americano no hubiera inventado el federalismo en Estados Unidos, lo hubiéramos tenido que inventar nosotros.
Allá era para unir 13 colonias separadas en una federación; acá era para evitar que un estado unitario, un virreinato no se deshiciera con una serie de repúblicas, que ya cada quien empezaba a jalar para su lado.
Y ustedes pueden comparar hoy en federalismo americano y el federalismo mexicano, y parece que estuviéramos hablando de situaciones diferentes, funcionan totalmente distinto.
Y si ustedes estudian el presidencialismo Americano y el presidencialismo mexicano, parece que estuviéramos hablando de dos instituciones diferentes, porque por lo que no le llama el contexto la historia, la cultura el piso de igualdad social del que se parte la cultura política, la correlación de fuerzas y en específico de cada país, el contexto hace la diferencia.
Claro que se puede exportar la democracia, pero la democracia se tiene que dar en las condiciones específicas de cada pueblo y ese es el que le da los contenidos y la especificidad a la democracia. Así hemos ido avanzando en nuestro proceso democratización y éste es parte de los desafíos de la elección del 2018.
NOTA: Por considerar el discurso de relevancia histórica, se transcribe integro